viernes, 29 de abril de 2016

29 de abril de 1982 en Malvinas, un día del animal muy especial para Tom, un artillero de cuatro patas que permanece hasta hoy de custodia en nuestras islas


La historia del perro Tom en Malvinas

El camión me esperaba afuera, junto a mis soldados y los equipos. Tomé un gran manojo de camperas y me dirigí a la carrera, pero se me cruzó un perro de la base que habíamos criado desde cachorro y me hizo caer. Me levanté maldiciendo, tomé otra vez las camperas y retomé mi camino, pero a los pocos metros otra vez el perro me hizo caer. De la bronca, lo tomé y le dije "Estás jodiendo, entonces venís con nosotros a Malvinas" y lo subí al camión.
Al ver el perro, el soldado Cepeda me preguntó asombrado: "¿Y eso mi Cabo Primero? ¿Cómo se llama el perro?"
Entre risas le contesté: "Desde hoy se llama Tom, porque vamos al Teatro de Operaciones Malvinas"
Al poco tiempo se transformó en el ser más mimado y querido entre todos, pero debíamos ocultarlo de los superiores, por eso en las inspecciones siempre estaba dentro de algún bolsón, campera o saco de dónde solo salía su hocico para respirar.
Luego de unos días de espera en Santa Cruz partimos en un Hércules hacia las islas Malvinas transportando a nuestro personal, dos cañones Sofma, un Unimog y desde luego a Tom, que para esa altura ya era otro soldado movilizado del Grupo de Artillería 101.
En Malvinas Tom se comportó como un bravo artillero. Cuando tirábamos con la máxima cadencia de fuego hacia los británicos, él se paraba delante del cañón como el mejor de los combatientes; siempre ladraba y jugaba con aquél que estaba bajoneado en los momentos de calma para darle ánimo; cuando había "alerta roja de bombardeo naval" era el primero en salir del refugio para buscar a los más alejados y el último en entrar a cubrirse; y muchas veces su instinto canino presintió los bombardeos aéreos antes de que se gritara la alarma, lo cual manifestaba con ladridos que ya conocíamos. Compartía con nosotros la comida y los soldados le fabricaron un abrigo con los gorros de lana y bufandas.
El 11 de junio a las 1115, un avión pirata se lanzó frenéticamente sobre nuestra posición bombardeando nuestro cañón y haciéndolo estallar, nosotros corrimos a cubrirnos y Tom, como siempre, parado sobre una roca ladraba dando la señal de alerta.
El avión efectuó otra pasada, esta vez ametrallando con furia nuestra tropa que repelía el ataque con fusiles, en ésta oportunidad varios fueron heridos (yo entre ellos), y Tom, que corría avisándoles a los más distantes fue alcanzado por las esquirlas.
El humo y el olor a pólvora cubrieron el lugar. Como pudimos, heridos, buscamos a Tom y lo encontramos tendido sobre una piedra inmóvil, con sus grandes ojos negros mirándonos y despidiéndose lentamente de sus camaradas.
Allí quedó para siempre nuestro cañón y el mejor testigo de esta Gesta, nuestro querido Tom. Allá en la fría turba malvinera él es otro bastión argentino, que junto a los héroes que dieron su vida por la Patria, significan soberanía y un especial estilo de vida.
Cuando volví al continente, en honor a él, todos los perros que tuve se llamaron Tom y mientras yo viva así lo haré.
Tom en Malvinas fue mi mejor amigo. ¡Y yo... jamás olvido a mis amigos!

Fuente: Relato del Cabo 1º VGM Omar Liborio del GA 101 del EA
Foto ilustrativa: Diario Popular

jueves, 14 de abril de 2016

"Exilio de Malvinas" un documental que narra la historia de tres malvinenses enfrentados con el gobierno colonial de las islas


Exilio de Malvinas: tres historias de desarraigo

Las islas Malvinas no sólo son objeto de controversias políticas y territoriales, sino que contienen, además, pequeñas grandes historias de lugareños que, perseguidos por las autoridades británicas, debieron emigrar. Este documental habla con tres de ellos: Alexander Betts, James Peck y Mike Bingham.
Desde muy joven, y a partir de numerosas lecturas, Betts defendió la reivindicación de la soberanía argentina sobre las islas. Su pensamiento le costó un duro enfrentamiento con sus familiares y, apenas terminada la guerra, cuando un rompehielos trasladaba a los últimos argentinos heridos, él decidió sumarse a ellos, abandonar su lugar de nacimiento y radicarse en Córdoba, donde representa a nuestro país en el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas.
En tanto, para el artista malvinense James Peck los problemas comenzaron con la llegada de María, una argentina vinculada a la pintura que, al visitar las islas, descubrió la obra de James, se enamoraron y terminaron viviendo juntos. Pero, al quedar embarazada, el gobierno malvinense planteó que el niño, por ser hijo de una argentina, no podía nacer allí, lo que los obligó a trasladarse a Buenos Aires.
Por su parte, el biólogo inglés Mike Bingham se radicó en las Malvinas para estudiar y proteger su fauna, y así descubrió que la población de pingüinos de la zona se había reducido considerablemente, emigrando hacia la zona continental argentina en busca de alimentos. Todo indicaba que ello se debía a los oscuros negocios que permitían la pesca indiscriminada en la región, y, al hacerlo público, Mike fue ferozmente perseguido y debió mudarse a la Argentina.
Con una excelente fotografía que recrea paisajes malvinenses y una cálida banda musical, el director Federico J. Palma hace de este film un dedo acusador, gracias a estos tres protagonistas que abren las puertas de sus secretos más íntimamente guardados.




“Exilio de Malvinas” (Argentina 2015)
Dirección, guión y montaje: Federico J. Palma

Fuente: Adolfo C. Martínez para La Nación 14 de abril de 2016

martes, 5 de abril de 2016

Repensando Malvinas y De Malvinas a Hong Kong, dos libros de reciente publicación que plantean el presente y futuro de la diplomacia argentina sobre la cuestión de la soberanía



Repensando Malvinas
Una causa nacional
Juan Archibaldo Lanús
Editorial El Ateneo
Fecha de publicación: 2016

Un grupo de especialistas y estudiosos de muy variados orígenes y vocación abordan en estas páginas la historia política y diplomática en torno al archipiélago. Se presentan, desde un punto de vista argentino, los diferentes factores que condicionarán cualquier resolución del conflicto: políticos, legales, geográficos, económicos, estratégicos, científicos y medioambientales, entre otros.


De Malvinas a Hong Kong
El Conflicto del Atlántico Sur y el fin de los tratados desiguales
Manuel A. Paz
Editorial Universitaria del Ejército
Fecha de publicación: 2015

El libro consta de dos secciones. En la primera nos muestra cómo el oportunismo estratégico de China imperó sobre el pedido de apoyo realizado por la Argentina al inicio de la Guerra de Malvinas, y cómo una negociación paralela con el Reino Unido le permitió recuperar la región de Hong Kong, decretando el fin de los tratados desiguales.
En la segunda sección, la obra analiza las negociaciones sostenidas entre la República Argentina y el Reino Unido durante el año 1980, en torno a un posible acuerdo sobre un retroarriendo o “lease-back” sobre las Islas Malvinas, junto con una exposición sobre las condiciones de esta “Opción Hong Kong” en la actualidad".

sábado, 2 de abril de 2016

1982 - 2 de abril - 2016 34º aniversario de la recuperación de nuestras islas Malvinas


Han pasado 34 años.
El reconocimiento a nuestros soldados no cambia.
El sentimiento por aquellos que pelearon y quedaron como custodios de nuestra tierra usurpada no cambia.
El orgullo por aquellos que volvieron y que siguen batallando no cambia.
El dolor de los que decidieron partir post conflicto no cambia.
La pasión al escribir o leer Malvinas no cambia.
Pero el reclamo soberano debe cambiar, debe integrarse al contexto actual haciendo un uso profesional y constante de los varios canales diplomáticos, teniendo en cuenta que la opción militar está, por ahora, descartada.
Y este cambio es difícil, tal vez tengamos que hacer concesiones dolorosas para que en algún momento, más temprano que tarde, vuelva a flamear la bandera argentina en nuestras Malvinas. La solución Hong Kong anida en algunas cabezas.
La cuestión clave, álgida, es que estamos dispuestos a hacer, ceder o aceptar para que nuestro reclamo de soberanía sea reivindicado y sea aceptable para todos, para que no deshonremos a los que orgullosamente las defendieron.
El debate está abierto y duele, pero debemos enfrentarlo.

Hernán Favier