viernes, 2 de diciembre de 2011

Relatos de la guerra: letras escritas por corazones impregnados de turba malvinense

Esta es la historia de uno de los tantos soldados “sólo conocido por Dios”, otro héroe anónimo que descansa en la turba malvinense luego de encontrar la muerte en un lugar casi inexpugnable, dando una denodada batalla desigual contra las tropas británicas hasta agotar munición:


Conscripto Clase 62 del BIM 5 “Pedro”

¿Cómo empezó todo, te acordás?

¡Claro! Imposible olvidarme... ¿te digo?: yo quería hacer la colimba. En casa no decía nada y me hacía el fastidioso cuando se trataba el tema con mi vieja pero en el fondo yo lo estaba esperando. Cuando me sortearon me reía solo porque en la época en la que la hizo mi viejo hubiesen significado dos años bajo bandera... ¡Bárbaro!... pero no, ahora era mucho mas livianita la cosa... bueno... eso imaginaba yo por aquél tiempo, ¿qué cosa no?

Te digo que no se la imaginaba nadie...

No, ¡ya sé!, si dicen que salvo un grupo de tipos los demás nada que ver, hasta dicen que varios de los Jefes de las Unidades que intervinieron se enteraron por los diarios... no... que te ibas a imaginar...

¿Dónde te presentaste?

En Puerto Belgrano y de ahí derecho a Tierra del Fuego, ¡lindo!, yo siempre había vivido en Bahía Blanca y lo mas lejos que había llegado era Necochea de vacaciones en los de unos tíos un verano...

¿Qué pensabas durante el viaje?

Y... de entrada cuando vi Marina pensé que me tocaba un barco viste?, y medio medio que no me atraía mucho el agua, tenía miedo de marearme, que sé yo, pero cuando me dijeron “Infante de Marina” me sonó, no sé... ¡importante!... además nos contaron que el BIM 5 estaba muy bien porque era de los de primera línea si nos agarrábamos con los chilenos... pensar que lamenté que esa posibilidad se hubiera esfumado... mirá vos! (se ríe)

Bueno, ¿y?

Jajaja, pará, que lo estoy disfrutando. Cuando llegamos nos apuraron, gritaron, apretaron, formaron... lo usual en estos casos, después uno con una lista te iba nombrando y nos fueron distribuyendo.

¿Vos cruzaste a Malvinas con la misma gente con la que recibiste entrenamiento?

¡Nooooo, para nada!, ¡vos pensá que yo era clase 62 y el grueso de los pibes era 63!

Y vos como clase 62: te convocaron, ¿cómo fue?

No le digas nada a mi vieja pero yo en casa hice como que me habían mandado a llamar viste?, “me convocaron y tengo que presentarme” dije en casa, la realidad es que cuando me enteré, saqué pasaje por mi cuenta y me volví al 5 sin que nadie me diga nada, largué el laburo, largue la piba, ¡no me importó nada!

Y entonces llegaste y pediste que te incorporen, ¿cómo hiciste?

Es que yo había tenido como Jefe de Sección a un tipo fenomenal: el Teniente Binotti y fui derecho a verlo a él, me presenté de civil y cuando me vio se puso a reír: “¿qué hacés acá?” vine a dar una mano Señor, los pibes son muy nuevos, yo le puedo ayudar con ellos... no me deje acá Señor, lléveme con usted.

¿Y el teniente te dijo que sí?

Nooo, de entrada se puso serio mal y me sacó corriendo... pero al rato volví, me asomé a la puerta de su pieza haciéndome el gracioso: “dele Señor, no lo voy a hacer quedar mal”… y me explicó que iba como Segundo Jefe de Compañía: la Mar y que tenía que solicitar autorización del Teniente Cionchi... “soné” pensé, con Cionchi era diferente, un tipo sin vueltas, unos huevos de terror...
Pasé la noche en el piso, al lado de mi cama, va, de la cama del soldado que la usaba y que yo había usado el año anterior, me despertó un golpe en los pies, salté en el aire, era Cionchi, me hizo señas de que lo siguiera afuera, era de madrugada, me dijo que necesitaba alguien en la radio para la compañía (mi viejo “trabajo”) que lo viera a Foschesatto que él ya sabía. Cuando amaneció yo estaba ahí, Foschesatto se sonreía bajo el bigote, un padre para nosotros...

¿Y allá: cómo te fue?

Mirá, cuando vimos esa noche y sobretodo, escuchamos el enfrentamiento de los pibes del 7 en Longdon, yo los vi volviendo para el pueblo, hechos pedazos, sin armas ni casco... contando que habían tomado prisioneros y los habían fusilado desarmados... ahí fue que tome la determinación. En las pausas que me daba el Jefe, fui haciendo un camino, envolvía de a 4 los cargadores en un plástico negro que se usaba para forrar los pozos de zorro, aguantaba muy bien el agua, y los fui escondiendo entre las piedras. Ya había visto yo el lugar ideal para aguantar, alto y con piedras por todos lados. Ahí metí una cantimplora y dos raciones completas y ¡diez cargadores! ¡Minga me iban a agarrar! Y me volví...
Esa noche fue terrible, vimos como la Cuarta recibía fuego sobre las posiciones propias, la radio hervía!, estábamos bien, el 5 aguantaba bien las pérdidas y los ingleses iban de cara al barro una y otra vez, nos desesperaba ver a la luz de los fuegos a los pibes de la Cuarta de la Nacar darse duro con los ingleses y no intervenir, los bombazos empezaron a llegar cada vez mas cerca, el Jefe estaba orinando sangre por un problema de salud pero no aflojaba hasta que Robacio lo mandó dopar y evacuar al pueblo después que un bombazo lo levantó en el aire y lo tiró de espaldas contra una piedra... solamente drogado pudieron sacarlo de ahí, yo le avisé al Teniente Binotti que el Capitán quería hablar con él, ahora era el Jefe, no sabés como me miró... me dice: “vos viniste por tu cuenta, podés irte con el Teniente al pueblo, la radio ya no sirve mas... andá” y se dio vuelta y lo perdí en la oscuridad...

¿Y qué hiciste en ese momento?

Je... descargué la radio y fue una bendición, sentía que podía volar sin eso atado a los hombros, yo sentí que me daban permiso para hacer “mi guerra” y como te conté, estaba preparado. Vinieron tiros de mi izquierda, después me enteré que habían embocado un PDF en un helo inglés y todos al carajo, eran Galeses, los estaban parando, retrocedí por “mi camino” y de pronto me vinieron tiros casi desde atrás, cuando miro vi infantes del Ejército que venían subiendo en dos columnas, después supe que eran dos subtenientes infantes... como yo... Franco y Lamadrid que venían metiendo fierro desde abajo con los pibes para dar una mano a la Mar pero los cortaron los Gurkas
Corrí mientras las balas me picaban entre las piedras... mamita... ¡qué locura!. Estaba seguro de que si llegaba a mi “pampita” no me bajaban más. Cuando llegué empecé a tirar sobre los Gurkas para darles apoyo a los pibes del 6, un bombazo me pegó muy cerca, tiré entonces para el otro lado, bajaba un cargador tras otro.

¿Tenías miedo o no eras conciente de lo que pasaba?

¿Qué? ¡No sabés el cagazo que me entró!!
Pero tenía que aguantar... Mirá, de pibe mi viejo me contó que el abuelo resistió en España en un lugar que llamaban el Alcazar de Toledo.... él estaba dentro y aguantó hasta el final, lo han tenido que matar para que dejara de pelear... y este era mi Alcázar y yo me iba defender... igual que mi abuelo, ¡mierda me iba a rendir!, ¿El abuelo no se rindió?: yo tampoco...
Qué bien que estuve en traer y esconder la munición ahí!, no sabés qué rápido se iba... pero los vi venir, me tiraban a mí, ahora ya no tiraba para ayudar a los demás sino para salvarme yo... me acuerdo que tiré como loco y te juro que los vi caer, me tiraron un misilazo que me pasó “así” de la masarota y se perdió en la noche... ¿sabés?, lo último que recuerdo es que vi que usaba el último cargador y desde ahí, no tengo mas recuerdos de esa noche... pero después la cosa cambió... ahora hago mi guardia cuando cae el sol pero ya no hay tiros... las noches son increíbles de estrellas y el viento te confunde a veces, pareciéndose a los gritos de aquella vez...

Che Pedro, te llaman los pibes abajo...

No... éste es mi Alcázar y no lo dejo, desde que llegué a él, ya no lo dejé mas... como el abuelo.


Fuente: Norberto Laffusa - Misión Malvinas
Foto: Archivo personal

domingo, 20 de noviembre de 2011

1845 - 20 de noviembre - 2011 Día de la soberanía nacional

El 20 de noviembre se conmemora el aniversario del combate de la Vuelta de Obligado


Un 20 de noviembre de 1845, en las costas del Río Paraná, demostraron su bravura y tesón las fuerzas argentinas hasta agotar munición contra la fuerza naval combinada inglesa y francesa al mando del Almirante Inglefield y del almirante Lainé respectivamente.
Con un desembarco desplegado y una lucha cuerpo a cuerpo, bayonetas a bayonetas, no dejaban de hacerse oír los gritos de viva la Patria en medio del combate.
Así como un día de 1845 las fuerzas argentinas enfrentaron a las tropas del almirante inglés Inglefield, un día de 1982 las fuerzas argentinas también hicieron frente a las tropas del almirante inglés Woodward.


Vaya mi reconocimiento a los forjadores de la patria de 1845 y a los bravos defensores de 1982.
¡Malvinas Argentinas!

jueves, 13 de octubre de 2011

Testimonios en primera persona: BAM Cóndor, Istmo de Darwin. Relato del oficial de la ROA sobre el derribo del Teniente Taylor de la RAF en Malvinas

DIA: 04 de Mayo de 1982
HORA: 13:15 hora local (aproximada)
MET en Istmo de Darwin: cielo despejado con solo 2/8 de Cirrus stratus.

Con el fin de ahorrar pastillas de alcohol para calentar raciones, pensando en situaciones más complicadas de humedad, decidimos recoger algunas ramitas de arbustos, que abundan en Lafonia. No tienen gran altura, pero brindan algo de madera para quemar.
Es así que con el soldado C/63 José Luis Morales, iniciamos la búsqueda de estas ramitas para calentar cada uno su lata de Ración C; pronto iba a ser la hora del almuerzo-cena, ya que lo estirábamos para las 15:00hs aproximadamente, un rato después de la comunicación de las 14:00hs. Equipado con armamento y equipo de comunicaciones comenzamos a buscar estos arbustos.



Estábamos de espaldas al Este, cuando todo ocurrió de repente...
Morales grita: - Señor mireeeee, en el mismo instante que el ruido de reactores inunda Lafonia.
Por nuestra derecha, en la clásica formación de los dedos de la mano (esta formación se adopta luego de chequear el Punto Inicial de la parte final de la navegación táctica hacia un AOT), tres Sea Harrier con potencia a pleno.
Instantáneamente con mi equipo de comunicaciones informo: NIDO, NIDO... BIGUA, 3 HARRIERS ENTRANDO POR BIGUA RUMBO A NIDO, MONTADOS A IZQUIERDA DEL CANAL... NIDO BIGUA, 3 HARRIERS POR BIGUA POR EL CANAL, y seguí dos veces más... hasta escuchar el RECIBIDO!!!! RECIBIDO!!!!
El N° 1 entrando por la pista más sobre el borde izquierdo, lanzando su armamento, entre explosiones de la AA (en todas las envolventes, 20mm y 35mmm y barrera de fuego con 7,62mm), sale por izquierda, cierra el viraje por el NE...
El N° 2 entra casi pegado al Nº 1, cuando veo brotar un borbotón negro, luego rojo, se inclina hacia izquierda e impacta contra el suelo en el lateral izquierdo del potrero que esta al lado de la pista con un hongo espectacular...
El N° 3 ajusta el Radial más a la derecha, suelta armamento y escapa saltando las colinas de las Compañías del RI12, con rumbo hacia San Carlos, sobrevolando el tambo...
Nuevamente, si lo anterior es en cámara lenta, esto lo viví cuadro a cuadro, no terminaba más de suceder, tenia lo que se llama "fascinación del blanco"...todo se vive a mil, el corazón explota... pero las imágenes se mantienen en el aire...
Tanto es así, que continúo observando el hongo y esperando al otro avión, ya que los RH de 20mm lo "cosieron", les pasó adelante de ellos... tanto es así que me olvide del N° 1...y cuando quiero reaccionar instintivamente ahí estaba frente a mi... invirtiendo el flujo de las toberas, balanceándose suavemente. El líder con la cabeza a la izquierda tenía el hongo de su N° 2 y el salto del N° 3 con Radial 330° escapando de los RH de 20mm y ahora también del traqueo que había hecho el Skyguard, al abandonar al N° 2 abatido...
Pero ahí estaba, majestuoso, panzón, robusto... una eternidad suspendido frente a nosotros... nunca se imaginó el líder que estábamos a su derecha a sólo 60 metros!!!! Nosotros ya nos confundíamos con la turba, para protegernos y no delatar nuestra tarea...
Estuvo ahí unos segundos... 45 segundos o más, creo que fue eso... quería saber la suerte corrida por sus hombres.
En los últimos segundos bascularon las toberas y toda potencia por derecha, con rumbo Este... por donde habían llegado, por esa ventana hacia uno de los PAL, al Atlántico, a este último lo seguí hasta que se perdió tras las colinas, siempre 060° Radial y pegado a los pastos.
Informé a NIDO (Centro de Filtraje) lo ocurrido, relaté con detalles que ya no tenían el aro blanco de la escarapela y no eran grises sino verdes!!!! Los Sea Harrier (antes de desplegarnos al terreno revisamos siluetas de aviones y recuerdo que los Sea Harrier eran grises, teníamos copia de las fotos del SHR que interceptó al B-707 el 21 de abril)...
La vida vuelve a la realidad, otra vez el silencio de Lafonia, solo quedaba el corazón que parecía desbocarse y ese olor clásico de la adrenalina, que se mezcla con los del soldado aislado que no se baña... todo eso salía entre el cuello y el cuerpo por el uniforme de combate. Es el olor a la GUERRA.
Al rato un Bell 212, con personal de la BAM Cóndor, médico, enfermero, personal de inteligencia y el subteniente Gómez Centurión (se anotaba en todo!!!), aterrizan próximo a mi puesto, preguntándome el Radial de escape y la probabilidad de eyección, cosa que informé que no vi eso, que al Sea Harrier, lo vi sin daño y con buena potencia en el escape, igualmente iban a revisar (peinar) la zona.
Solicité un cambio de posición, ya que no tenia certeza real, si el piloto nos había visto o no, y lo había informado... no quería un encuentro con el SAS en la madrugada… Seguramente si nos había visto, pudo inferir que el alerta había nacido en esa posición de avanzada. Me autorizaron, así que desarmamos la carpa y nos corrimos unos kilómetros, siempre sobre la altura de la colina, para tener horizonte VHF.
Cenamos, o almorzamos atrasados, en silencio, esa noche recé un rosario por el alma del piloto fallecido en cumplimiento del deber. Tanto él cuando entró a la Real Academia Naval, como yo cuando entré a la Escuela de Aviación Militar, nunca pensamos que algún día nos encontraríamos en Lafonia y cada uno con una misión por cumplir... la mía que no exista más un 1° de mayo en la BAM Cóndor. Los gringos no pasarán más!!!
Misión cumplida ese 04 de mayo de 1982.
Recién el 12 de mayo supe que se trataba del Teniente Nick Taylor. Fue sepultado con todos los honores en el cementerio establecido para la BAM Cóndor y la Fuerza de Tareas Mercedes, próximo al cobertizo utilizado como tambo por los kelpers de Pradera del Ganso, junto al Teniente Daniel Jukic y los siete suboficiales fallecidos en el bautismo de fuego de la FAA, el 1° de mayo. Actualmente y por decisión de su esposa e hijas, Nick Taylor continúa descansando en nuestras Islas Malvinas, un poco más al NE, en San Carlos.
El sepelio de Taylor con la rendición de honores de la FAA, fue registrado por ATC, Nicolás Kasanzew y el camarógrafo Lamela fueron testigos. Formaron para rendir honores, el VCOM W.R. Pedrozzo, Jefe de la BAM Cóndor, el Mayor Zaporta, Jefe del ESC Tropas, el Mayor Posse Ortiz de Rosas, Jefe del ESC Helicópteros y los capitanes Grifol y Beltrame del CH-47 Chinook. El sacerdote de la FT Mercedes ofició un responso.



DATOS DEL ATAQUE:

RUMBO DE ENTRADA: de Este a Oeste (Radial 285°)
CANTIDAD DE AVIONES: 3 SHR
ESCUADRON: 800 NAS HMS Hermes
ESCUADRILLA:
Líder Lt Cdr Gordon BATT
N°2 Lt Nick TAYLOR
N°3 Flt Lt Ted BALL
ARMAMENTO:
N°1 BL 755 ADEN 30mm
N°2 BL 755 ADEN 30mm
N°3 3 1000 lbs PRB
SDA de AA que efectuó derribo: OERLIKON 35 mm - Skyguard (GADA 601, bajo comando operacional de la BAM Cóndor)
SHR DERRIBADO: XZ-450

Fuente: Comodoro VGM Eduardo Daghero. POA Biguá, BAM Cóndor. FAA.

martes, 19 de julio de 2011

La contención religiosa durante el conflicto de Malvinas. Breve historia del padre Vicente Martinez Torrens


El Padre Vicente Martínez Torrens fue el primer sacerdote del Ejército Argentino en llegar a las Islas Malvinas en el conflicto bélico de 1982. Vivió de cerca los horrores de la guerra y regresó al continente cinco días después de la rendición con el buque hospital Almirante Irizar. Rescató la espiritualidad de la tropa, la moral que tuvieron; realizó un desesperado llamamiento a evitar más suicidios entre los ex combatientes, dándoles el lugar que se merecen en la historia argentina.


Un poco de historia:

Los salesianos en Malvinas

Una de sus tareas específicas es la de incrementar el patrimonio que tiene la Congregación Salesiana sobre las Malvinas. Cabe destacar que los salesianos llegaron al archipiélago en el año l888. Anexo a la iglesia parroquial fundaron un colegio primario en Port Stanley. Desde entonces y hasta 1952, año en el que se creó la Prefectura Apostólica de Malvinas, dependiente de la Santa Sede, mantuvieron una presencia ininterrumpida en el archipiélago. Esa presencia permanente de la Iglesia debe considerarse como un hito de soberanía, porque el nombramiento de los sacerdotes en las islas era realizado desde las diócesis argentinas.

Su arribo a las islas

El primer Capellán desembarcado el día de la recuperación fue el Padre Ángel Mafezzini, de la Armada. Formaba parte de la tripulación del buque Cabo San Antonio, en el operativo “Rosario”.
El Padre Martínez fue convocado por la comandancia de la Brigada Infantería IX con asiento en Comodoro Rivadavia el día 03 de abril. Entre el 2º Comandante de la Brigada, Coronel Alais y el Padre Benigno Roldán, hoy fallecido, entonces Jefe del Servicio Religioso de la Brigada, lo impusieron acerca de la misión que debería desempeñar como Capellán. Transportado de inmediato en un avión C130 Hércules, su arribo al aeródromo Malvinas le despertó sentimientos indescriptibles. “Al descender por la escalerilla del avión y poner el pie en la verde turba me hizo sentir todo un “Amstrong” cuando pisó la luna”, dijo el sacerdote. Su primer asentamiento fue en el ex cuartel de los Royal Marines, en Moody Brook.

Presencia del sacerdote en la guerra

En torno a la participación de un sacerdote en la guerra, dijo que "la Iglesia acompaña la vida del hombre, en todas sus circunstancias; si ese hombre entra en guerra también la Iglesia va a ir a la guerra, no para aplaudirla sino para sostener a ese hombre. Se deja en claro que la guerra defensiva es el último recurso de la tutela de los derechos legítimos de la nación. La presencia del Capellán ayudará a no permitir que el rencor y mucho menos el odio ganen terreno en los corazones.
Las balas no ven ni saben leer. Yo no portaba armas –aclaraba el Padre Martínez Torrens-, tampoco portaba insignia alguna que lo identificara a la distancia como sacerdote. Por consiguiente corría los mismos riesgos que los soldados y padecía las mismas vicisitudes. Estaba al alcance de las balas, las esquirlas o de los campos minados.
Hacia mediados de mayo recibió una consoladora carta del Vicario Castrense que entre otras cosas le decía: “Si S.S. Juan Pablo II pudo decir (24.1.1980) que los Capellanes Castrenses en tiempo de paz realizan una obra sacrificial y entusiasta, ¿qué os puedo decir, mis Hermanos Capellanes, que en el presente estáis en nuestras Malvinas o en la costa continental sureña? ¿Quién puede medir vuestro patriotismo, vuestro esmerado servicio, vuestros sacrificios bélicos, vuestro desgaste holocaustal?
La dificultad añeja a toda vida auténticamente sacerdotal, y la surgente de la pastoral castrense, hoy se acrecienta por el flagelo de la guerra.
Capellanes, os admiro; porque si como Sacerdotes os habéis hecho todo para todos, como castrenses os habéis hecho soldados con los soldados, y por ello, en el hoy de la Patria, estáis imitando el servicio de la Virgen María en su misterio de la Visitación; estáis encarnando de un modo vivencial al compasivo Samaritano; aceleradamente estáis completando la pasión de Jesús; y si lo dispusiera Dios, mañana acompañaríais al Señor en su muerte.
Capellanes hermanos, os reitero mi admiración”.


Las lágrimas de la guerra

Al consultarlo sobre los momentos de emoción, tanto de él como de los soldados, el sacerdote dijo que “gracias a Dios, lágrimas de emoción hubo muchas, lágrimas de tristeza... también. Recordó al primer muerto, a dos horas de haber llegado a Malvinas. Era un soldadito casi imberbe, chico de cuerpo, con una herida de bala en el pecho. Fue operado. Salió bien del quirófano, pero tuvo un infarto y no resistió. Lo recuerdo así, en la camilla, sin su ropa. Le administré el sacramento de la unción y adecenté lo mejor que pude para enviarlo al continente. Provisto de su uniforme debía ser enviado a la familia. En ese momento me conmoví hasta las lágrimas. Contemplar su palidez mortuoria, imberbe, imaginármelo cuatro meses antes tirando tizas en el aula me quebró. Después, con el correr de los días de la guerra, uno se va insensibilizando, se va endureciendo,” acotó el P. Vicente.

Una conclusión

El Padre Vicente Martínez, por último, comentó que “perdimos una batalla, no la guerra”. Hemos adquirido un reconocimiento mundial por nuestro valor. Hay muchos libros escritos sobre la destreza de la Fuerza Aérea, la habilidad del personal que piloteó los Súper Etendard y realizó la adaptación de los Exocet para tierra – mar, la valentía de una tropa que oscilaba entre los 18 y 20 años. No se han escrito, pero existieron, inventivas como los falsos radares de Bahía Fox o los lanzamisiles construidos con los restos de las coheteras de los Pucará.
El gobierno de la Sra. Margaret Tatcher puso como secreto de estado todo lo concerniente a la actuación en Malvinas hasta el año 2072. Noventa años de ocultamiento de la verdad. Mientras que acá, en la Argentina, hicimos culto a la desmalvinización. Veo con agrado como el estrés postraumático de la guerra y los veteranos hablan; son la historia viva, la verdadera historia”.
Recordó finalmente, con tono de preocupación, que la desatención al veterano, los calificativos peyorativos difundidos, la marginación de una gran parte de la sociedad ha llevado a casi 400 el número de los suicidios de excombatientes.
El triunfo tiene muchos padrinos (rememoremos la Plaza de Mayo el 02 de abril de 1982), pero la derrota ninguno (remitámonos al recibimiento posterior al 14 de junio). No tenemos que agregar un suicidio más. No debemos tener conductas que induzcan a un solo suicidio más.
GLORIA A LOS HÉROES MUERTOS Y HONOR A LOS HÉROES QUE VOLVIERON CON VIDA


Fuente: Extracto de “La espiritualidad en Malvinas” Aveguema.

viernes, 10 de junio de 2011

1829 - 10 de junio - 2011 Creación de la Comandancia Política y Militar de las Islas Malvinas


Se conmemora en este día la Designación del Primer Gobernador argentino en las Islas Malvinas, en 1829. En aquel año, el Gobierno de Buenos Aires designó Gobernador del Archipiélago a Luis Vernet, quien estaba trabajando en la colonización del puerto Soledad. Es este un hito más entre los antecedentes que dan apoyo a los reclamos de la Soberanía Argentina sobre las Islas.
Con el fin de reforzar la presencia del Estado argentino, el 10 de junio de 1829, el gobernador delegado de Buenos Aires, Martín Rodríguez, y su ministro Salvador María del Carril, por intermedio de un decreto ley, crearon la “Comandancia Política y Militar de las Islas Malvinas y adyacentes al Cabo de Hornos en el Mar Atlántico, con sede en la isla Soledad y con jurisdicción sobre las islas adyacentes al cabo de Hornos que dan hacia el océano Atlántico Sur.

"Cuando por la gloriosa revolución de 25 de mayo de 1810 se separaron estas provincias de la dominación de la Métropoli, la España tenía una posesión material de las Islas Malvinas y de todas las demás que rodean el cabo de Hornos, incluso las que se conoce bajo la denominación de Tierra del Fuego, hallándose justificada aquella posesión por el derecho de primer ocupante, por el consentimiento de las principales potencias marítimas de Europa, y por la adyacencia de estas islas al continente que formaba el Virreinato de Buenos Aires, de cuyo gobierno dependían.
Por esta razón habiendo entrado el Gobierno de la República en la sucesión de todos los derechos que tenía sobre estas provincias la antigua Métropoli y de que gozaban sus virreyes ha seguido ejerciendo actos de dominio en dichas islas, sus puertos y costas; a pesar de que las circunstancias no han permitido hasta ahora dar a aquella parte del territorio de la República la atención y cuidados que su importancia exige.
Pero siendo necesario no demorar por más tiempo las medidas que puedan poner a cubierto los derechos de la República haciéndole al mismo tiempo gozar de las ventajas que pueden dar los productos de aquellas islas y asegurando la protección debida a su población, el Gobierno ha acordado y decreta:
Artículo 1°: Las islas Malvinas y las adyacentes al Cabo de Hornos en el mar Atlántico serán regidas por un comandante político y militar nombrado inmediatamente por el Gobierno de la República.
Artículo 2°: La residencia del comandante político y militar será en la isla de la Soledad y en ella se establecerá una batería bajo el pabellón de la República.
Artículo 3°: El comandante político y militar hará observar por la población de dichas islas, las leyes de la República y cuidará en sus costas de la ejecución de los reglamentos sobre pesca de anfibios. Articulo 4°: Comuníquese y publíquese".

Firmado; Martín Rodríguez, Salvador M. del Carril

lunes, 30 de mayo de 2011

Fallecimiento del Contraalmirante Carlos Hugo Robacio, jefe del BIM 5 en Malvinas, el recuerdo


El Contraalmirante (R) VGM Carlos Hugo Robacio, quien se desempeñara como comandante del Batallón de Infantería de Marina Nº 5 durante la guerra de Malvinas, falleció ayer en Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires, a los 76 años.
Reconocido militar, veterano de Sapper Hill, Tumbledown y William, con el grado de Capitán de Fragata luchó con bravura junto a sus hombres en la turba de Malvinas, codo a codo con personal del RI4, del RI25, el GA3 y el GAA4.
Reconocido por propios y ajenos, es una pérdida muy dolorosa para la gesta de Malvinas.
Para saber de quien hablamos a veces es apropiado citar al enemigo:
En su diario, el general británico John Kiszley escribió: "El enemigo (por el BIM 5) estaba bien colocado y esperó a que estuviéramos a cien metros de distancia para abrir fuego con todo lo que tenía. Los dos pelotones de avanzada estaban detenidos, y cada vez que avanzaban sufrían bajas. No podíamos imponernos. Al contrario de lo que se esperaba, el enemigo estaba en pie y luchaba".

martes, 10 de mayo de 2011

Conferencias sobre Malvinas: el Crucero General Belgrano y los infantes del BIM 5

Ciclo de conferencias: ARGENTINA TIENE HÉROES


"El Belgrano, una historia de Héroes"

Documental y Conferencia

Disertante: Capitán de Navío VGM (Re) Luis Galazi, segundo Comandante del Crucero General Belgrano.

Lugar: Auditorio Cámara de Comercio Industria y Producción de Caleta Olivia.

Fecha y Horario: Jueves 19 de Mayo de 2011, 19 horas.



"El coraje de los Infantes del BIM 5"

Conferencia sobre la heroica y honrosa defensa de Malvinas.

Disertante: Alte VGM (Re) Carlos Hugo Robacio, jefe del Batallón de Infantería de Marina BIM 5

Lugar: Auditorio Cámara de Comercio Industria y Producción de Caleta Olivia.

Fecha y Horario: Miercoles 25 de Mayo, 19 horas.

miércoles, 20 de abril de 2011

Semblanzas de nuestros héroes caídos en Malvinas II. Sargento Mario “Perro” Cisnero

"No se rendirme. Después de muerto, hablaremos"


...Silencio y oscuridad en la habitación del "Perro" Cisnero. Es muy tarde ya y no puede conciliar el sueño pensando en la guerra. Las horas de la noche se han transformado en un largo suplicio de insomnio. Es que los verdaderos hombres de armas forman una jerarquizada hermandad en donde los sufrimientos de uno son los de todos. Y por eso, la lejanía de las islas no lograba más que aumentar sus padecimientos.
No soporta más la cama. Las sábanas están demasiado tibias mientras que la turba es demasiado fría. Se levanta. Se coloca las medias blancas, la camisa verde, el pantalón de combate, los borceguíes. Va al baño. Se lava, peina y cepilla los dientes. Vuelve. Se coloca el pullóver y la chaquetilla de combate. Se ajusta los borceguíes y se encastra el cinturón. Mira la hora: la una de la mañana en punto. Ya está listo. ¿Listo para qué?. No sabe la razón, pero está listo. Toma su silla y se sienta frente a la pequeña mesa de la que dispone en su cuarto. Abre la libreta de anotaciones en una hoja al azar y lee la frase que más le gusta: "Mi respuesta: No sé rendirme. Después de muerto, hablaremos".
Golpean la puerta.
Cisnero: -Sí, ¿qué pasa?
Oficial de Servicio: (entra) -acabo de descifrar un mensaje en clave. Lo convocan para que se presente inmediatamente a la Escuela de Infantería. Aquí está el texto.
"A partir de la recepción de la siguiente orden, deberá presentarse primer medio Escuela de Infantería de combate, con casco, equipo de campaña, dotación reglamentaria, pistola según corresponda. Dejar declaración firmada para recibir haberes."
El Oficial de Servicio se va.
Cisnero no lo puede creer. Lo convocan junto a todos los comandos de la unidad. ¿Para qué otra cosa que para ir a la guerra? Por fin...
Lo demás es rápido.
Ahora sí las horas son fugaces. Prepara todo el equipo que tiene a mano. Duerme. Al levantarse sigue preparando su equipo. Se despide de todos sus superiores y amigos y a la noche sale para Buenos Aires. Llega a la Capital de madrugada y se dirige a la casa de Héctor, su hermano. Allí le cuenta la orden recibida y se alegran juntos porque es lo que Mario desea.
Ese día lo dedican a comprar algunas cosas que necesita para llevar a Malvinas y para hablar. Se queja de que la superioridad recién disponga formar otra compañía de comandos. Es, para él, una muestra de la improvisación con que se está conduciendo la guerra. Y se preocupa por la posibilidad de nos ser del todo fiel al lema de su especialidad: ¡Dios y patria o muerte!
Pero también se preocupa por su familia. Le deja a Héctor indicaciones sobre sus efectos personales. Además se pone de acuerdo con su hermano para decir ante sus parientes que iba a hacer un curso para que no se preocupen demasiado. Porque dentro de su alegría por ir al combate, siente una profunda pena por la inquietud y desasosiego que ocasionara a los suyos... aunque entienda que esto es inevitable.
Al otro día, se levantan muy temprano, desayunan y Héctor lo lleva en su coche hasta la estación de subte, para conducirlo al tren que lo llevaría a la Escuela de Infantería. Llovizna y esto le pone un toque gris a la despedida. El viaje corto es silencioso. El guerrero siente cada vez más la necesidad de partir hacia el combate y tal vez adivina su próximo fin.
Llegan a destino. Mario se abraza a su hermano. Se baja y antes de separarse del coche, se asoma por la ventanilla y le dice:
-Yo rendido no vengo. O ganamos o no vuelvo vivo.
Y se fue. Entre la sorpresa y la parálisis de Héctor Cisnero. Entre la llovizna y el frío de la madrugada porteña. Entre la incertidumbre y la ansiedad por el futuro de la Patria. Sólo él sabe que no volverá. Y esto no le importa. Porque otros son los deseos de un hombre al que se le acaba la existencia y -como diría el poeta- seres de esta talla pueden temerle a la vida, pero no a la muerte.
En la Escuela de Infantería la actividad es febril. Aún en medio de los saludos por el reencuentro entre los viejos camaradas comandos. El Mayor Rico y sus capitanes son un remolino que convierten cada rincón del Instituto en un pequeño campo de batalla.
Cuando van a retirar armamento tiene lugar la situación que sigue:
"En esos momentos, se adelantó el Sargento Mario Cisnero. El célebre Perro, temible instructor de los cursantes, y pidió ser apuntador de la MAG. Retiró una de éstas, se tiró cuerpo a tierra y comenzó a revisarla en sus menores detalles. El acto revelaba al observador avisado una serie de características de Cisnero: su espíritu de sacrificio, porque era cargar en las marchas con mayor peso; una disposición favorable al conjunto, desde que es un arma que apoya a las otras; y por último, su desprecio por el peligro, ya que la ametralladora, atrae el fuego del enemigo. Fue en tales circunstancias que el Sargento Cisnero cambió (...) frases (...) con su antiguo alumno, el Teniente Primero Losito (...):
-Vamos a ver ahora, Perro, cómo te portás en la guerra.
Este se puso súbitamente serio y le respondió:
-Pierda cuidado mi Teniente Primero, que ahora vamos a ver quiénes son realmente los buenos..."
El 26 de mayo el Mayor Rico recibe la orden de pasar a las islas con su subunidad. Esto significaba mandarlos antes del plazo previsto pero ya estaban listos. Se dirigen a Comodoro Rivadavia y de allí a las islas. Por un desperfecto mecánico casi deben volver, pero lo solucionan y siguen rumbo a Malvinas.
En las islas los comandos de la Compañía de Comandos 602, desde el principio, reciben una gran cantidad de misiones. El 29 de mayo, la primera sección al mando del Capitán Vercesi sale en dirección a las líneas de avance inglesas para explorar y enviar informes sobre los movimientos enemigos. No vuelve a saberse de ellos hasta que finalizan las hostilidades, ya que son los que protagonizan el combate de Top Malo House.


También se planea adelantar elementos de comandos para ocupar un arco de alturas que circunvale a distancia la capital del archipiélago; enviando tantas patrullas como elevaciones, permanecer en dichos cerros para dejarse sobrepasar por el avance inglés e informar a Puerto Argentino sobre el enemigo, para después atacar por su retaguardia. Pero las posiciones que intentan ocupar los comandos ya están ocupadas por los británicos y éstos atacan a los argentinos con diferentes resultados. Además se les ordenan varias misiones de exploración (cuyos datos obtenidos no eran creídos por nuestros generales) o de combate, como la emboscada sobre puente Murrell o las actividades desarrolladas en la isla Gran Malvina. Muchas impulsadas por el comando superior. Otras hechas a instancias de los comandos, como la emboscada en Monte Dos Hermanas.
El martes 8 de junio el Mayor Rico alista a toda su compañía -ya disminuida en su personal- y parte hacia la zona defendida por el Regimiento de Infantería 4, ubicada en la zona de los nombrados montes gemelos.
En la posición más occidental, la más avanzada para el lado inglés, están el Subteniente Llambías Pravaz y el Subteniente Silva (que de noche tenía la misión de patrullar Goat Ridge). El primero de ellos tiene experiencias de combate con tropas británicas que intentaban infiltrarse. Por eso y por conocer la zona, proporciona notables datos para tender una emboscada que se establece en una prolongación de la elevación que se alarga sobre la llanura. Por allí, esa misma noche, regresan los comandos británicos luego de intentar una infiltración por Monte Harriet. Pero como estaban lejos del avance de las armas patriotas, no se inició el ataque, aunque ya conocen el terreno y esto los decide a volver a establecer la emboscada al día siguiente.
Se acaba la espera. El tiempo del Héroe comienza a contarse solamente en horas. El Perro no teme, solo está tenso. Recuerda a su familia. Le manda un telegrama a su hermano por esos días. Pero sus reflexiones van siempre más allá de esto. Piensa en él y en nuestra Patria. Y en Dios. Sabe que lo ama. Entiende que quiere a nuestra tierra, ¿pero será fiel hasta el fin? Medita la frase de su libreta: "Mi respuesta: No sé rendirme. Después de muerto, hablaremos". Su vida y su muerte -que presiente cerca- debe ser así. Él ha nacido para ser soldado y éstos no deben desear otra cosa que la Victoria o la Muerte en combate. Por eso aceita la ametralladora MAG. La limpia y controla sus detalles. Ella es su compañera inseparable. El arma forma parte del cuerpo del guerrero porque frente al enemigo están solos y juntos: el hombre, su arma y Dios.
El 9 de junio a la tarde comienza a prepararse la emboscada. La compañía Comandos 602 es reforzada por una sección de Gendarmería Nacional, al mando del Segundo Comandante Santo. Desde las inmediaciones de Two Sister, el Mayor Rico ordena una exploración por la zona, sin que ésta percibiera presencia enemiga. Con ésta seguridad, a eso de las nueve de la noche, se establece la emboscada, según el siguiente dispositivo de ataque:
"Abajo del monte, en la punta de la saliente rocosa, un escalón de apoyo con una ametralladora, compuesta por el Sargento Cisnero como apuntador y el Teniente Primero Vizoso como auxiliar; más arriba, el Mayor Rico acompañado por el Capitán Ferrero y cerca de ellos, bajando a la derecha, otra ametralladora manejada por el teniente Primero Enrique Rivas y servida por el Sargento Miguel Franco. El escalón de asalto propiamente dicho estaba dividido en dos fracciones, situadas en el bajo, a ambos costados: el Capitán Tomás Fernández con su sección a la derecha y el Segundo Comandante Santo con los gendarmes y otra ametralladora a la izquierda, provistos varios hombres a cada lado con granadas de fusil. El Capitán Médico Ranieri fue situado detrás y arriba de Rico, por cierto que también armado con su fusil para caza mayor. Finalmente, a ciento cincuenta metros más elevado se hallaba el escalón protección y recibimiento, a órdenes del Capitán Villarruel. Sobre el todo, tropas del Regimiento 4 mandada por el Subteniente Llambías con ametralladora." (Ob. cit. pág. 351).
Y de nuevo el milagro del silencio ruidoso de la noche.
Especial ausencia de sonido que hace imaginar al enemigo detrás de cada piedra. Pero también a un ángel sobre cada estrella. Frío que cala los huesos pero que mantiene despierto a cada combatiente para contestar a cada ataque. Blanda tierra que quiere proteger a cada hombre y que absorbe a cada muerto, porque es suyo. El suelo guarda muchos secretos para los vivos pero ninguno para los muertos. Porque se hacen uno y, por momentos, seres purísimos transforman esas unidades en puentes bellísimos que llegan a Cristo.
En este silencio, con este frío y entre la turba, vigila nuestro Héroe.
De repente un comando alerta a Rico de la presencia enemiga. El Mayor manda a avisar al "Perro" que está con su ametralladora.
Pero el mensajero no llega.
Una explosión.
Los ingleses que debían ser sorprendidos, inician un ataque.
Todo el fuego de la Compañía Comandos 602 y de una subunidad del SAS (Comandos Británicos) se desata.
Adelante cuatro soldados ingleses avanzan hacia la punta ocupada por Cisnero y Vizoso. El "Perro" dispara con cuanto puede. Pero los británicos necesitan neutralizar esa ametralladora. Le disparan un proyectil explosivo que impacta justo en medio del arma y ésta explota partiendo en dos al cuerpo del sargento. El Perro cumple con su deber para con Dios y con la Patria.
Con todo, ni de una ni de otra parte ceden. El volumen de fuego de dos subunidades de tropas especiales es impresionante. Hasta que los ingleses comienzan su retirada. Los argentinos los persiguen con un preciso fuego de artillería, a órdenes del mismo Rico. Y la emboscada termina.
Los comandos quieren ir a buscar el cuerpo del Perro pero no pueden. La fuerza de la tierra que abraza a sus hijos es más que todos ellos.
Y el Sargento queda para siempre entre la turba.
Por eso dicen que en pleno territorio dominado por el enemigo hay un bastión argentino. Al pie de un monte de dos crestas, en Malvinas. Junto a unos arbustos y bajo el cielo nuestro. Y no hay poder humano capaz de doblegarlo.
Es el espíritu del Sargento Cisnero.


Fuente: Mansilla, Alberto; Argentina tiene héroes; Buenos Aires, Nueva Hispanidad, 2003.

viernes, 8 de abril de 2011

Se estrena el documental “El Héroe del Monte Dos Hermanas”


Ganadora del concurso Bicentenario, el documental narra la historia del soldado Oscar Poltronieri, perteneciente al RIMec6 de Mercedes y que recibiera por su actuación en la gesta la máxima condecoración que entregara el estado argentino: “La Nación Argentina al heroico valor en combate”
El deseo cumplido de Oscar Poltronieri según sus palabras:
“Mi sueño es regresar a las Malvinas para recuperar mi ametralladora perdida en las montañas. Y para visitar las tumbas de mis compañeros. Tengo que cerrar ese círculo”


Oscar Poltronieri y Rodrigo Vila, el director del documental, en las islas Malvinas. (Foto Blogs de Perfil)

El documental va a estar dos semanas en cartel a partir de su estreno, el próximo 14 de abril en el cine Gaumont.

martes, 5 de abril de 2011

Exhibición con éxito en varias salas del documental "14 de junio Lo que nunca se perdió"


El lunes 04 de abril se proyectó finalmente el documental y ante la masiva concurrencia las salas de los distintos complejos debieron agregar una nueva función.
Hubo presencias de muchos veteranos, en el caso de la función de Pilar, además de uno de los protagonistas del mismo, estuvieron otros integrantes de la Compañía "A" Tacuarí del RIMec3 Manuel Belgrano.


Luego de la función, muchos de ellos compartieron con el público presente, acercándose a distintos grupos y aceptando con camaradería las consabidas fotos del evento.
El documental, de factura sencilla e impecable, es digno de ser llevado a todos los ámbitos académicos y escolares, para no sólo fomentar la gesta de Malvinas y sus hombres, sino para revertir la situación actual y honrar los valores que se fueron perdiendo a través de los años y de la "desmalvinización".

sábado, 2 de abril de 2011

1982 - 2 de abril - 2011 A 29 años de la recuperación de nuestras islas Malvinas


Gloria a los que honraron la operación Rosario.
Gloria a aquellos que supieron defender nuestro territorio.
Gloria a los veteranos caídos en cumplimiento del deber.
Gloria a todos los VGM en este nuevo 2 de abril.


¡LAS MALVINAS FUERON, SON Y SERÁN ARGENTINAS!

jueves, 24 de marzo de 2011

Se estrena el documental "14 de Junio: Lo que nunca se perdió"

“14 de Junio: Lo que nunca se perdió”


La película narra la historia de un grupo de soldados de la compañía “A” Tacuarí del Regimiento de Infantería Nº 3 “Manuel Belgrano” del Ejército Argentino que estuvo en las Islas Malvinas en 1982.

La Compañía entró en combate durante el último día de la guerra, y sus protagonistas relatan las historias vividas con la emoción de volver al momento que cambió sus vidas para siempre.
El film va guiando al espectador por los distintos momentos que compartieron. Desde la llegada a las islas, pasando por la convivencia, la batalla y el regreso, y lo vivido después de Malvinas y el presente.
El teniente coronel Víctor Hugo Rodríguez, jefe de la sección, destacó en su momento ante la prensa que “los días más gloriosos de mi vida están en Malvinas. Allí pasé por vivencias de las más fuertes y valerosas de mi vida”.
También formaron parte del grupo, entre los que participaron del documental, Manuel Villegas, Rubén Carballo, Esteban Tries, Héctor Rebasti, Raúl Ramos, Guillermo Salort, Walter Díaz y Juan Vallejos, este último habiendo estado al borde de la muerte allí mismo en Malvinas.
Sobresale la experiencia de Juan Vallejos, quien sufrió varias heridas en combate, por lo que tuvieron que amputarle una pierna. Un hombre de gran valor, que experimentó la muerte por unos segundos, en un combate mano a mano con un soldado inglés. “Fui el último argentino en ser atendido en el hospital de campaña de Puerto Argentino, ya tomado por los ingleses, no lo podía creer”, cuenta finalmente.
Y, a pesar de todo lo que se ha dicho en torno a la guerra, sus causas, razones y consecuencias, para un soldado “lo mas lindo de un ciudadano es haber dado la vida por la patria”, afirman muchos de ellos al día de hoy.



Atención: función el lunes 04 de abril de 2011 a las 20 horas en los cines Village.

jueves, 10 de marzo de 2011

Reseña de uno de los buques hospital durante la guerra de Malvinas: el ARA Q5, el rompehielos "Almirante Irizar"

Rompehielos ARA "Almirante Irizar"

Construido en Finlandia de acuerdo con un contrato firmado en 1975 entre el Director Nacional del Antártico y el Astillero Oy Wärtsila de Helsinski, fue entregado a la Armada Argentina para su tripulación y operación. Buque apto para navegar en regiones polares, realizó hasta el año 2007 las campañas antárticas para relevar personal y abastecer las bases y estaciones destacadas en el continente blanco.
En 1982 participó como buque hospital en la Guerra de Malvinas. Fue condecorado con la medalla por "Operaciones de Combate"; su casco es de color anaranjado y superestructura color crema, colores propios de los buques antárticos.
Es el primer buque que lleva este nombre en la Armada Argentina, en homenaje al destacado marino argentino, Vicealmirante Julián Irizar.


Su historia durante el conflicto.

El buque rompehielos ARA "Almirante Irízar" fue adaptado en los Talleres y Arsenales de la Base Naval de Puerto Belgrano en poco menos de cinco días de trabajos corridos. Las numerosas dificultades que se presentaron para dotar a un buque diseñado como logístico antártico, de todas las capacidades de hospital flotante, fueron eficientemente superadas gracias a la imaginación, voluntad y esfuerzo de las dotaciones del buque y de los talleres generales de la base naval y al conocimiento e iniciativa de los profesionales médicos del Hospital Naval de Puerto Belgrano.
Fueron refaccionados todos los interiores y convertidos en modernas unidades hospitalarias con una capacidad para cientos de camas, interconexiones directas desde las Salas de Recepción y Clasificación de Heridos (triage) con las demás dependencias; dotados de helipuerto y hangar para helicópteros; quirófanos equipados totalmente; laboratorio de análisis clínicos y hemoterapia; sala de rayos y de yesos; terapia intensiva, consultorio odontológico; sala de quemado; servicio de agua potable ilimitado; ventilación y calefacción en todos sus locales, frigoríficos, lavaderos, cocinas, etc.
El 3 de junio estuvo listo a zarpar como buque hospital el Rompehielos ARA "Almirante Irizar”, realizándose su transformación a partir del 1º de Junio en menos de 48 horas, quedando dotado de 260 camas de internación, dos salas de terapia intensiva, dos quirófanos, un quirófano maxilofacial, una sala de terapia Intermedia, dos salas de terapia general, Laboratorio Bioquímico, Sala de Radiología, Sala de Yesos, Laboratorio de Hemoterapia, Sala de Tratamientos Hiperbáricos, Sala de Quemados, Helipuerto y Hangar para dos helicópteros (dos SH-3 Sea King de la Armada) y cuatro lanchas sanitarias.
Al Irizar se le embarcaron, como dotación del hospital, 40 profesionales y técnicos de la salud, entre los que se contaba con 14 médicos, dos odontólogos, dos bioquímicos, un sacerdote y veintiún enfermeros. Sobre la última semana del conflicto embarcaron por helicóptero desde Comodoro Rivadavia, siete civiles voluntarias instrumentadoras quirúrgicas del Ejército, destinadas inicialmente al Hospital Militar de Malvinas, las que, por los avatares del conflicto, permanecieron aportando sus conocimientos y esfuerzos en los quirófanos del Irizar. Se desempeño como Director del Hospital Flotante, el Capitán de Corbeta Medico Roberto Sosa Amaya, secundado por el Capitán de Corbeta Médico Roberto Olmedo.

El “Irizar”

Para el 09 de Junio el “Almirante Irizar” fondeo en la Bahía Groussac, frente mismo a Puerto Argentino, a esta altura del conflicto el inicio de los combates por dominar las alturas de los montes que rodean la ciudad capital de las islas habían comenzado; noche a noche, se luchó encarnizadamente en los Montes Longdon, Two Sisters, Harriet, Williams, Tumbledown, Wireless y Sapper Hill.
Durante esos combates, los mamparos de acero del “Irizar” y los vidrios de los ojos de buey, vibran y se sacudían fuertemente durante horas, desplazando y finalmente haciendo saltar y caer cualquier elemento suelto. El silencio y la oscuridad cerrada de la noche malvinense, quedaba saturada por un ruido ensordecedor e iluminada por las explosiones de las bombas y el color rojo amarillento de la munición trazante de ambos bandos y de tanto en tanto, el encendido de bengalas iluminantes mantenidas en el aire por pequeños paracaídas. Durante esas noches los argentinos dispararon más de 17.000 tiros de artillería y los británicos alrededor de 18.000.
En medio de los combates y desde el muelle del Apostadero Naval Malvinas, los buques auxiliares argentinos como la Goleta "Penélope" y los remolcadores "Monsunen", "Forrest" y "Yehuín", comenzaron a hacer innumerables viajes trayendo hasta el "Irízar", derivados del hospital de Malvinas.
Al llegar a los costados del buque, la tripulación de los buques auxiliares y la del hospital, en medio del movimiento producido por el oleaje, el fuerte viento y la bajísima sensación térmica, el comienzo de las fuertes nevadas invernales, tenía que embarcar, por medio de grandes redes colgadas del costado y el uso de camillas rígidas izadas por grúas, todos los pacientes trasladados, con el peligro latente de que sean atrapados entre los cascos de los dos buques o que cayeran a las aguas congeladas.
Una vez en cubierta principal, mediante camillas, llevarlos rápidamente hasta la Sala de Recepción de Pacientes, donde eran inicialmente identificados tomándoles sus datos personales y militares y los de sus parientes más cercanos, luego eran revisados y derivados a los diferentes niveles de complejidad del sistema asistencial montado a bordo.
Toda esta tarea se complementaba con el embarque de los heridos por medio de helicópteros ambulancia Sea King SH-3 del Irizar, los que pese a las fuertes inclemencias del tiempo, siguieron volando debajo de los límites operativos de la cubierta de vuelo (exceso de viento / falta de luz diurna / baja visibilidad por niebla, etc.), llegando en muchas oportunidades al extremo de volar de noche sin poseer instrumentos para este tipo de vuelo, iluminando la superficie del agua con un proyector de proa de la aeronave. Anavizado y trincado a cubierta, los camilleros bajaban los heridos desde la cubierta de vuelo hasta la Sala de Recepción deslizando las camillas sobre largas planchadas de madera colocadas sobre los peldaños de todas las escaleras metálicas. En estos días finales, los quirófanos del “Irízar” trabajaron sin cesar por más de 72 horas, se habían recibido 420 heridos de toda magnitud en los combates.
Durante estas jornadas de intensos combates y trabajo permanente en las salas de internación, quirófanos y laboratorios del “Irizar”, se tuvo tres contactos directos con el enemigo, en dos ocasiones, entre el 10 y el 13 de Junio, los británicos solicitaron al “Irizar” la provisión de plasma sanguíneo y dosis de morfina para atender a sus heridos graves, cosa que en función de lo especificado en la Convención de Ginebra de 1949, se cumplió de inmediato, entregándole lo solicitado a un helicóptero de la Royal Navy aterrizado en la cubierta de vuelo del rompehielos.
La tercera ocasión ocurrió durante la noche del 13 de Junio, cuando en medio de los combates finales y antes del asalto a los montes Tumbledown, Williams, Sapper Hill y Ponny`s Pass, el Brigadier General Jeremy Moore, Comandante de las fuerzas invasoras, decidió llevar adelante una maniobra de distracción del ataque principal por tierra, simulando un nuevo desembarco desde la Bahía de Puerto Groussac, hacia el mismo Puerto Argentino, de tal forma de dividir las defensas argentinas.
Existen versiones inglesas sobre que, ante esa situación, el “Irizar” iluminó con proyectores de luz los botes de asalto y que luego, abrió fuego graneado sobre los Comandos causándoles grandes bajas. Esa versión no se ajusta a la realidad, resulta que, en su afán de esconderse detrás del buque hasta último momento, los comandos aproximaron los botes de asalto a metros del costado de estribor del rompehielos, quedando dentro de la luminosidad que emanaba desde la superestructura del buque debido a la obligatoriedad como Buque Hospital, de permanecer iluminado “a giorno”, especialmente las cruces rojas de su casco. Estando iluminadas, fueron divisados desde la Punta Argentina (Península de Camber) por los vigías de una compañía del Batallón de Infantería de Marina Nº 3, una sección de tiradores del BIM Nº 2 y una sección del Batallón de Defensa Aérea GADA 601 del Ejercito Argentino, que se habían agrupado y replegado para controlar un posible desembarco por ese sector. Iniciado el asalto final y fuera de la protección del casco del “Irizar”, fueron recibidos con fuego graneado desde tierra, lo que produjo importantes pérdidas humanas y materiales, debiendo la operación, ser abortada. La posición relativa del “Irizar”, prácticamente en la línea de fuego, produjo que gran cantidad de proyectiles trazantes sean vistos picando en proximidades y frente a la proa del buque durante el combate.
Luego de las primeras horas de luz del 14 de Junio, sobrevino un silencio lleno de los ruidos de la naturaleza, que en los últimos días habíamos dejado de escuchar, tapados en todo momento por el ensordecedor combate, nuevamente el viento helado se hacia sentir y se dejaba escuchar, esporádicos tableteo de armas automáticas llegaban de todas direcciones, el final se aproximaba.

El regreso

El “Irizar”, que había zarpado desde Buenos Aires a principios de Noviembre de 1981 y regresando a su apostadero habitual, en los primeros días de Julio de 1982, estando fuera de Dársena Norte más de 250 días (8 meses), habiendo navegado miles de Millas Náuticas, efectuado cientos de horas de vuelo desde sus cubiertas, navegando cientos de horas con sus lanchas, soportado feroces temporales, asumido infinitos riesgos náuticos, navegando a través de campos de hielo, sorteado témpanos avanzando con niebla cerrada, atravesando campos minados, ingresando en pequeños fiordos, aventurándose en áreas pobremente cartografiadas, utilizando fondeaderos de pobrísimo tenedero y superado dificultades operativas extremas.
De esta forma logró superar sin solución de continuidad, una Campaña Antártica, lo que no es poca cosa, y la Guerra de Malvinas, situación casi imposible de justipreciar, donde, mostrando estoicismo permanente, coraje como pocos, gran valor y un profesionalismo ejemplar, adaptaron sus capacidades antárticas y excelente adiestramiento marinero, convirtiéndose a lo largo del conflicto en buque logístico, en Transporte de Tropas y Material Bélico, en Remolcadores, en Estaciones de Radar Móviles, en Hospital, en Transporte de Aeronaves, en Buque Taller, etc.


Por su destacada actuación en este conflicto, la “Bandera de Guerra” y la Tripulación del buque, recibieron la condecoración "Operaciones en Combate", otorgada por el Congreso de la Nación Argentina.

Fuentes: ARA Armada Argentina. www.irizar.org.