sábado, 22 de julio de 2006

Asistencia chilena a Gran Bretaña durante el conflicto de Malvinas


Hay muchos datos que evidencian que el estado chileno ayudo a Gran Bretaña durante el conflicto. Mas allá de las interferencias radiales que provocaban desde unidades militares sureñas, más allá de la información del movimiento de aviones argentinos que despegaban del continente e inmediatamente era informado a los británicos, existe un dato concluyente y es el helicóptero británico Sea King HC.4 (matrícula ZA290) que en la localidad de Punta Arenas los comandos británicos del SAS (Special Air Service) debieron destruir el 20 de mayo de 1982 para evitar que se conociera su presencia. 
Las fuentes británicas mantienen bajo el régimen de secretos oficiales esta situación pero a su vez al proveer la matrícula de la aeronave y su lugar de destrucción evidenciaron que existía un grupo comando con un propósito determinado operando en territorio amigo (del Reino Unido) con intenciones de socavar la capacidad operativa de las fuerzas argentinas en el continente.
Tengamos en cuenta que en Tierra del Fuego operaba la base aérea de Río Grande y en Santa Cruz la de Río Gallegos, ambas bases muy activas durante el conflicto y debido a la cercanía de Pta. Arenas con el territorio argentino, un ataque comando exitoso dirigido contra las mismas hubiera mermado sensiblemente la capacidad de la fuerzas aeronavales.
Otro dato concluyente, obtenido luego de la desclasificación de documentos británicos, norteamericanos y rusos, son las facilidades dadas a los británicos en territorio chileno para la instalación de un radar de control de tráfico aéreo Marconi S259, operado por personal de la RAF en la XI Región, en la localidad de Balmaceda, ubicado en línea recta con Comodoro Rivadavia en el Atlántico, donde se encontraban desplegadas la mayoría de las aeronaves pertenecientes a la I Brigada Aérea, como los Hércules C-130 y KC-130, los Fokker F-27 y 28 y los B-707.