martes, 25 de agosto de 2015

Columnas de opinión: comenzó la triste y oprobiosa despedida de los cazas Mirage de la Fuerza Aérea Argentina luego de más de 40 años de servicios, entre ellos la campaña de Malvinas


El adiós al Mirage, en un país indefenso
           
De los 29 cazabombarderos de la familia Mirage que tenía la Fuerza Aérea Argentina, sólo tres aparatos están en condiciones operativas de volar y por muy cortos períodos. Esta limitación no es nueva; la entonces ministra de Defensa Nilda Garré, siete años atrás, había prohibido que volaran por la reiteración de accidentes. No obstante, desde entonces, nada se hizo para superar esta carencia.
Ahora, la Fuerza Aérea ha decidido la “desprogramación definitiva” -eufemismo que significa archivar los restos- de esos aviones, que fueron, durante décadas, el principal sistema de armas que tuvo la Nación para el control de su espacio aéreo. En rigor, se trata de una imposición de la realidad y de un reconocimiento tardío, pero siempre preferible a la mentira.
Los Mirage, en sus distintas versiones, prestaron servicios por más de cuatro décadas y ya no hay repuestos en el mundo para mantenerlos. Generaciones de pilotos los tuvieron como objetivos e instrumentos de su vocación. Hombres y aparatos fueron abatidos en Malvinas. Nuestro recuerdo y homenaje a los patriotas caídos que hoy están en el cuadro de los héroes. Dieron la vida cumpliendo con su deber, pese a las decisiones funestas e irresponsables de los que decidieron esa guerra.
Son comprensibles los sentimientos de los veteranos que despiden ahora formalmente esos aviones que son parte de nuestra historia. También queremos expresar un mensaje de esperanza a los jóvenes pilotos llenos de vocación, que admiran a sus veteranos y conocen las leyendas de sus aviones, pero que no pueden volar por falta de aparatos y de horas de vuelo. Vendrán tiempos mejores.
Del otro componente central del poder aéreo de la Nación, los Skyhawk A4, sobre un total contable de 33 aparatos - son un diseño de la década de los 60 - hay cuatro aviones operativos. Escasos tres aviones Pucará están en condiciones de vuelo. Con radares insuficientes para controlar nuestras fronteras, y que funcionan en cortos horarios por falta de presupuesto, son ilusorias las posibilidades de controlar nuestro espacio aéreo.
Del total de aparatos de la Fuerza (la enorme mayoría no son de combate e incluyen los helicópteros) sólo el 25 por ciento se encuentra en servicio. En el mes de julio, recibió un importante lote de repuestos de helicópteros Hughes, como donación de la Gendarmería Nacional que había dado de baja a ese tipo de máquinas por obsoletas.


Ninguna de las Fuerzas Armadas puede cumplir hoy con la misión principal que la ley les asigna, de esta situación fue informada la ministro de Defensa Garré por el Jefe del Ejército a mediados del 2008. Su equipamiento tiene un promedio de edad que supera los treinta y cinco años y su despliegue territorial requiere más del triple de los soldados que alista.
La Armada, con presupuestos que no alcanzan para completar siete días de navegación por barco y por año, no puede instruir adecuadamente a su personal. Sus misiles y torpedos están vencidos y el control de nuestro espacio marítimo es una mera ilusión. Nuestros ríos son autopistas para el contrabando de droga y otras mercaderías, mientras la Prefectura vigila el tránsito de vehículos en los lagos de Palermo, la seguridad en Puerto Madero, y la venta de divisas en el centro de Buenos Aires.
Los objetivos prioritarios de una política de seguridad en cualquier comunidad moderna son proteger la vida y la libertad de sus habitantes, asegurar la integridad territorial, defender sus recursos naturales y garantizar las decisiones soberanas del Estado.
Estos objetivos tienen como requisito y condición el control de nuestro territorio para permitir desde el ejercicio de las libertades individuales - afectadas por el delito común -, hasta evitar la depredación de nuestras riquezas, entre ellas la pesquera y el control del narcotráfico. No lo estamos haciendo.
La seguridad es una responsabilidad indelegable del Estado, requiere amplios consensos democráticos que coordinen, en sus niveles claramente diferenciados, las capacidades militares, las de las fuerzas intermedias de seguridad y las policiales, considerando los riesgos y amenazas según sus características específicas, que no dependen de su eventual origen territorial.
Frente a la retórica del relato y enfrentando francamente la cruda realidad, en materia de Defensa y Seguridad no hay soluciones mágicas. Si, deberemos buscar decisiones adecuadas.
Como sus efectos exceden el mandato de cualquier gestión de gobierno, serán necesarios- en el estricto sentido del término- acuerdos entre las fuerzas representadas en el Parlamento, que garanticen la perdurabilidad en el tiempo de las políticas que hagan posible la reconstrucción de nuestro sistema de seguridad y defensa, hoy en crisis.

Fuente: Clarín por Horacio Jaunarena 25/08/2015 

lunes, 17 de agosto de 2015

1850 - 17 de agosto - 2015 José de San Martín según la pluma de Juan Bautista Alberdi


Una visita a San Martín (Diario de un viaje a Europa) 

París, 14 de septiembre de 1843

El 1° de Septiembre, a eso de las once de la mañana, estaba yo en casa de mi amigo el señor D. M. J. de Guerrico, con quien debíamos asistir al entierro de una hija del señor Ochoa en el cementerio de Montmartre. Yo me ocupaba, en tanto que esperábamos la hora de la partida, de la lectura de una traducción de Lamartine, cuando Guerrico se levantó, exclamando: "¡El general San Martín!" Me paré lleno de agradable sorpresa al ver la gran celebridad americana que tanto ansiaba conocer. Mis ojos, clavados en la puerta por donde debía entrar, esperaban con impaciencia el momento de su aparición.
Entró por fin con su sombrero en la mano, con la modestia y el apocamiento de un hombre común. ¡Qué diferente lo hallé del tipo que yo me había formado oyendo las descripciones hiperbólicas que me habían hecho de él sus admiradores en América!
Por ejemplo: Yo le esperaba más alto, y no es sino un poco más alto que los hombres de mediana estatura. Yo le creía un indio, como tantas veces me lo habían pintado, y no es más que un hombre de color moreno, de los temperamentos biliosos. Yo le suponía grueso, y, sin embargo de que lo está más que cuando hacía la guerra en América, me ha parecido más bien delgado; yo creía que su aspecto y porte debían tener algo de grave y solemne, pero le hallé vivo y fácil en sus ademanes, y su marcha, aunque grave, desnuda de todo viso de afectación. Me llamó la atención su metal de su voz, notablemente gruesa y varonil. Habla sin la menor afectación, con toda la llanura de un hombre común.
Al ver el modo de como se considera él mismo, se diría que este hombre no había hecho nada de notable en el mundo, porque parece que él es el primero en creerlo así. Yo había oído que su salud padecía mucho; pero quedé sorprendido al verle más joven y más ágil que todos cuantos generales he conocido de la guerra de nuestra independencia, sin excluir al general Alvear, el más joven de todos. El general San Martín padece en su salud cuando está en inacción, y se cura con solo ponerse en movimiento. De aquí puede inferirse la fiebre de acción de que este hombre extraordinario debió estar poseído en los años de su tempestuosa juventud.
Su bonita y bien proporcionada cabeza, que no es grande, conserva todos sus cabellos, blancos hoy casi totalmente; no usa patilla ni bigote, a pesar que hoy lo llevan por moda hasta los más pacíficos ancianos. Su frente, que no anuncia un gran pensador, promete, sin embargo, una inteligencia clara y despejada, un espíritu deliberado y audaz. Sus grandes cejas negras suben hacia el medio de la frente cada vez que se abren sus ojos, llenos aun del fuego de la juventud. La nariz es larga y aguileña; la boca pequeña ricamente dentada, es graciosa cuando sonríe; la barba es aguda.
Estaba vestido con sencillez y propiedad: corbata negra, atada con negligencia; chaleco de seda, negro; levita del mismo color; pantalón mezcla de celeste; zapatos grandes.
Cuando se paró para despedirse acepté y cerré con las dos manos la derecha del gran hombre que había hecho vibrar la espada libertadora de Chile y el Perú. En ese momento se despedía para uno de los viajes que hace en el interior de Francia en la estación de verano.
No obstante su larga residencia en España, su acento es el mismo de nuestros hombres de América, coetáneos suyos. En su casa habla alternativamente el español y francés, y muchas veces mezcla palabras de los dos idiomas, lo que le hace decir con mucha gracia que llegará un día en que se verá privado de uno y otro o tendrá que hablar un patois de su propia invención. Rara vez o nunca habla de política -jamás trae a la conversación con personas indiferentes sus campañas de Sudamérica-; sin embargo, en general le gusta hablar de empresas militares.

Yo había sido invitado por su excelente hijo político, el señor don Mariano Balcarce, a pasar un día en su casa de campo en Grand Bourg, como seis leguas y media de París.
Este paseo debía ser para mí tanto más ameno cuanto que debía de hacerlo por chemin de fer [ferrocarril] en que nunca había andado. A las once del día señalado nos trasladamos con mi amigo el señor Guerrico al establecimiento de carruajes de vapor de la línea de Orleans, detrás del Jardín de Plantas. El convoy, que debía partir pocos momentos después, se componía de 25 a 30 carruajes de tres categorías. Acomodadas las 800 a 1000 personas que hacían el viaje, se oyó un silbido, que era la señal preventiva del momento de partir.
Un silencio profundo le sucedió, y el formidable convoy se puso en movimiento apenas se hizo oír el eco de la campana que es la señal de partida. En los primeros instantes, la velocidad no es mayor que la de los carros ordinarios; pero la extraordinaria rapidez que ha dado a este sistema de locomoción la celebridad de que goza, no tarda en aparecer. El movimiento entonces es insensible, a tal punto, que uno puede conducirse en el coche como si se hallase en su propia habitación. Los árboles y edificios que se encuentran en el borde del camino parecen pasar por delante de las ventanas del carruaje con la prontitud del relámpago, formando un soplo parecido al de la bala.
A eso de la una de la tarde se detuvo el convoy en Ris; de allí a la casa del general San Martín hay una media hora, que anduvimos en un carruaje enviado en busca nuestra por el señor Balcarce. La casa del general San Martín está circundada de calles estériles y tristes que forman los muros de las heredades vecinas. Se compone de un área de terreno igual, con poca diferencia, a una cuadra cuadrada nuestra. El edificio es de un solo cuerpo y dos pisos altos. Sus paredes, blanqueadas con esmero, contrastan con el negro de la pizarra que cubre el techo, de forma irregular. Una hermosa acacia blanca da su sombra al alegre patio de la habitación.
El terreno que forma el resto de la posesión está cultivado con esmero y gusto exquisito: no hay un punto en que no se alce una planta estimable o un árbol frutal. Dalias de mil colores, con una profusión extraordinaria, llenan de alegría aquel recinto delicioso. Todo en el interior de la casa respira orden, conveniencia y buen tono. La digna hija del general San Martín, la señora Balcarce, cuya fisonomía recuerda con mucha vivacidad la del padre, es la que ha sabido dar a la distribución doméstica de aquella casa el buen tono que distingue su esmerada educación. El general ocupa las habitaciones altas que miran al Norte. He visitado su gabinete lleno de la sencillez y método de un filósofo. Allí, en un ángulo de la habitación, descansaba impasible colgada al muro la gloriosa espada que cambió un día la faz de la América occidental. Tuve el placer de tocarla y verla a mi gusto; es excesivamente curva, algo corta, el puño sin guarnición; en una palabra, de la forma denominada vulgarmente moruna. Está admirablemente conservada: sus grandes virolas son amarillas, labradas, y la vaina que la sostiene es de un cuero negro graneado semejante al del jabalí. La hoja es blanca enteramente, sin pavón ni ornamento alguno. A su lado estaban también las pistolas grandes, inglesas, con que nuestro guerrero hizo la campaña al Pacífico.
Vista la espada, se venía naturalmente el deseo de conocer el trofeo con ella conquistado. Tuve, pues, el gusto de examinar muy despacio el famoso estandarte de Pizarro, que el Cabildo de Lima regaló al general San Martín, en remuneración de sus brillantes hechos.
Abierto completamente sobre el piso del salón, le vi en todas sus partes y dimensiones. Es como de nueve cuartas. El fleco, de seda y oro, ha desaparecido casi totalmente. Se puede decir que del estandarte primitivo se conservan apenas algunos fragmentos adheridos con esmero a un fondo de seda amarillo. El pedazo más grande es el del centro, especie de chapón donde, sin duda, estaba el escudo de armas de España, y en que hoy no se ve sino un tejido azul confuso y sin idea ni pensamiento inteligible. Sobre el fondo amarillo o caña del actual estandarte se ven diferentes letreros, hechos con tinta negra, en que se manifiestan las diferentes ocasiones en que ha sido sacado a las procesiones solemnes por los alférez reales que allí mismo se mencionan.
¿Quién si no el general San Martín debía poseer este brillante gaje de una dominación que había abatido con su espada? Se puede decir con verdad que el general San Martín es el vencedor de Pizarro; ¿A quién, pues, mejor que al vencedor tocaba la bandera del vencido? La envolvió a su espada y se retiró a la vida obscura, dejando a su gran colega de Colombia la gloria de concluir la obra que él había casi llevado hasta su fin. Los documentos que a continuación de esta carta se publican por primera vez en español, prueban de una manera evidente que el general San Martín hubiera podido llevar a cabo la destrucción del poder militar de los españoles de América, y que aún lo solicitó también con un interés, y una modestia inaudita en un hombre de su mérito. Pero sin duda esta obra era ya incumbencia de Bolívar; y éste, demasiado celoso de su gloria personal, no quiso cederla a nadie. El general San Martín, como se ve, pues, no dejó inacabado un trabajo que hubiera estado en su mano concluir.

Como parece estar decidido de un modo providencial que nuestros hombres célebres del Río de la Plata, hayan de señalarse por alguna originalidad o aberración de carácter, también nuestro Titán de los Andes ha debido tener la suya. Si pudiéramos considerarlo hombre capaz de artificio o disimulo en las cosas que importan a su gloria, sería cosa de decir que él habla abrazado intencionalmente esta singularidad; porque, en efecto, la última enseña que hay que agregar a un pecho sembrado de escudos de honor, capaz de deslumbrarlos a todos, es la modestia.
He aquí la manía, por decirlo así del general San Martín; y digo la manía, porque lleva esta calidad más allá de lo conveniente a un hombre de su mérito. Por otra parte, bueno es que de este modo vengan a hallarse compensadas las buenas y malas cosas de nuestra historia americana. Mientras tenemos hombres que no están contentos sino cuando se les ofusca con el incienso del aplauso por lo bueno que no han hecho, tenemos otros que verían arder los anales de su gloria individual sin tomarse el comedimiento de apagar con el fuego destructor.
No hay ejemplo (que nosotros sepamos) de que el general San Martín haya facilitado datos ni notas para servir a redacciones que hubieran podido serles muy honrosas; y difícilmente tendremos hombre público que haya sido solicitado más que él para darlas.
La adjunta carta al general Bolívar, que parecía formar una excepción de esta práctica constante, fue cedida al Sr. Lafond, editor de ella, por el secretario del Libertador de Colombia. Se me ha dicho que cuando la aparición de la Memoria sobre el general Arenales publicada por su hijo, un hombre público de nuestro país, escribió al general San Martín, solicitando de él algunos datos y su consentimiento para refutar al coronel Arenales, en algunos puntos en que no se apreciaba con la bastante latitud los hechos esclarecidos del Libertador de Lima. El general San Martín rehusó los datos y hasta el permiso de refutar a nadie en provecho de su celebridad.
El actual rey de Francia, que es conocedor de la historia americana, habiendo hecho reminiscencia del general San Martín, en presencia de un agente público de América, con quien hablaba a la sazón, supo que se hallaba en París desde largo tiempo.
Y como el rey aceptase la oferta que le fue hecha inmediatamente de presentar ante S. M. al general americano, no tardó éste con ser solicitado con el fin referido; pero el modesto general, que nada tiene que hacer con los reyes, y que no gusta de hacer la corte ni que se la hagan a él; que no aspira ni ambiciona distinciones humanas, pues que está en Europa, se puede decir, huyendo de los homenajes de catorce Repúblicas, libres en gran parte por su espada, que si no tiene corona regia, la lleva de frondosos laureles, en nada menos pensó que en aceptar el honor de ser recibido por S. M., y no seré yo el que diga que hubiese hecho mal en esto.

Antes de que el marqués Aguado verificase en España el paseo que le acarreó su fin, hizo las más vehementes instancias a su antiguo amigo el general San Martín para que le acompañase al otro lado del Pirineo. El general se resistió observándole que su calidad de general argentino le estorbaba entrar en un país con el cual el suyo había estado en guerra, sin que hasta hoy tratado alguno de paz hubiese puesto fin al entredicho que había sucedido a las hostilidades; y que en calidad de simple ciudadano le era absolutamente imposible aparecer en España por vivos que fuesen los deseos que tenía de acompañarle.
El señor Aguado, no considerando invencible este obstáculo, hizo la tentativa de hacer venir de la Corte de Madrid el allanamiento de la dificultad. Pero fue en vano, porque el Gobierno español, al paso que manifestó su absoluta deferencia por la entrada del general San Martín como hombre privado, se opuso a que lo verificase en su rango de general argentino. El libertador de Chile y el Perú, que se dejaría tener por hombre obscuro en todos los pueblos de la tierra, se guardó bien de presentarse ante sus viejos rivales de otro modo con su casaca de Maipú y Callao; se abstuvo, pues, de acompañar a su antiguo camarada. El señor de Aguado marchó sin su amigo y fue la última vez que le vio en la vida. Nombrado testamentario y tutor de los hijos del rico banquero de París, ha tenido que dejar hasta cierto punto las habitudes de la vida inactiva que eran tan funestas a su salud. La confianza de la administración de una de las más notables fortunas de Francia, hecha a nuestro ilustre soldado, por un hombre que lo conocía desde la juventud, hace tanto honor a las prendas de su carácter privado, como sus hechos de armas ilustran su vida pública.
El general San Martín habla a menudo de la América, en sus conversaciones íntimas, con el más animado placer: hombres, sucesos, escenas públicas y personales, todo lo recuerda con admirable exactitud. Dudo sin embargo que alguna vez se resuelva a cambiar los placeres estériles del suelo extranjero, por los peligrosos e inquietos goces de su borrascoso país. Por otra parte, ¿será posible que sus adioses de 1829, hayan de ser los últimos que deba dirigir a la América, el país de su cuna y de sus grandes hazañas?


"Felizmente, el pasado no muere jamás completamente para el hombre. Bien puede el hombre olvidarlo, pero él lo guarda siempre en sí mismo. Porque tal cual es él en cada época es el producto y resumen de todas las épocas anteriores." (La Cité Antique, de Fustel de Coulanges.)

Juan Bautista Alberdi

martes, 21 de julio de 2015

Columnas de opinión: la necesidad de una correcta aplicación de la Ley Nacional Nº 26.659


Malvinas: dar batalla en base a la ley

Por Fernando "Pino" Solanas. El senador nacional de Proyecto Sur analiza la situación de las islas al reglamentarse la Ley 26.659 de su autoría.

Luego de cuatro años, el Gobierno empezó a cumplir con la Ley 26.659 [*], de mi autoría, aprobada unánimemente en 2011. Es uno de los instrumentos más avanzados para integrar una estrategia de presión sobre el Reino Unido con el fin de que acate las resoluciones internacionales que instan a dialogar sobre la disputa en el Atlántico Sur. Londres también incumplió acuerdos bilaterales de cooperación y de seguridad militar, desde el restablecimiento de relaciones en 1989 mediante los equívocos y contraproducentes Acuerdos de Madrid. Esos instrumentos nefastos fueron impulsados por el menemismo y concedieron la ilegal explotación pesquera, la política de hidrocarburos en Malvinas y la promoción y protección de inversiones británicas en la Argentina mediante la vigente Ley 24.184. Incluso existe, desde 1998, un acuerdo de cooperación militar con la potencia usurpadora.
El kirchnerismo jamás criticó estos acuerdos ni planteó terminarlos. Y el gobierno mantiene un doble estándar: las mismas empresas detrás de la megaminera y de nuestras fuentes de energía (British Petroleum controla el 60% de Cerro Dragón) y a las que el gobierno apaña, están vinculadas a la exploración ilegal petrolera en el Atlántico Sur. Las compañías que controlan el 76% de la minera Barrick Gold, que opera en Pascua Lama- Cerro Veladero, tienen el 40,5% de las acciones de Anglo Gold Asanthi que explota Cerro Vanguardia y el 55,9% de Goldcorp que explota las minas Bajo la Alumbrera y Cerro Negro. Ese grupo participa en el paquete accionario de empresas que operan en Malvinas: 33% en Rockhopper Exploration y Borders & Southern Petroleum, 25% en Desire Petroleum y 37.8% en F#lkland Oil and Gas Ltd (FOGL). En 2013, Desire fue absorbida por FOGL.
El Banco Barclays, contratado por el gobierno para el canje de deuda de 2010, y el Banco HSBC son accionistas de Desire Petroleum y TD Asset Management, un fondo de inversión estadounidense que es accionista de Barrick Gold y Goldcorp, que en la provincia de Santa Cruz operan en Cerro Negro, contando también con el 7,4% de las acciones de la británica Rockhopper y el 7,5% de las acciones de su par Desire Petroleum. Por su parte, BlackRock Group, fondo de inversión del Bank of America, además de ser accionista de mineras como Barrick Gold, tiene participación en Rockhopper, Desire Petroleum y F#lkland Oil and Gas Ltd., contando en ésta última con el 49% de las acciones y correspondiendo el restante a PHP Billiton. A su vez BlackRock tiene el 3,53% del capital accionario de Repsol, el 5,9% de British Petroleum, el 3,0% de Telefónica de Argentina, mientras es accionista del Banco Santander y del HSBC. Goldman Sachs tiene pequeña participación en Borders & Southern Petroleum.
La ley 26.659 dispone fuertes sanciones a los intereses que actúan en nuestro país y que son accionistas directos o indirectos de las empresas petroleras presentes en Malvinas. Pero es evidente la falta de voluntad del gobierno para desarticular ese doble estándar que, por un lado, demanda a algunas de esas petroleras pero deja a resguardo los intereses de sus socios en Argentina continental, que también atentan contra nuestra soberanía y violan la ley.

Fuente: InfoSur 21/07/2015


* Ley 26.659 Se establecen las condiciones para la exploración y explotación de hidrocarburos en la Plataforma Continental Argentina.
Sancionada el 16 de marzo de 2011 y promulgada de hecho el 12 de abril de 2011.
[Nota del editor del blog]

jueves, 9 de julio de 2015

1816 - 9 de julio - 2015 199º aniversario de la Declaración de la Independencia de la Nación Argentina


Hoy, jueves 9 de julio de 2015, estamos a un año de alcanzar los 200 años de existencia como nación independiente, y sin embargo, poco queda de los deseos y expectativas de aquellos hombres que en Tucumán soñaron un gran país.
Hoy, tenemos democracia pero no tenemos república.
Hoy, tenemos escuelas pero no tenemos educación.
Hoy, tenemos policías pero no tenemos seguridad.
Hoy, tenemos hospitales pero no tenemos salud.
En fin, hoy, no tenemos casi nada de lo que soñaron los patriotas de aquel lejano 9 de julio de 1816, y el presente no parece que pueda virar hacia el futuro promisorio que soñaron en el aciago y turbulento pasado.
Es triste tener que mirar décadas o siglos hacia atrás para encontrar un puñado de hombres probos y valiosos, ni pensar en encontrar un patriota en pleno siglo XXI.
Qué bien lo resumió nuestro prócer Manuel Belgrano… ¡Ay Patria mía!


"...y siguen allí sentados estúpidos burgueses, siempre las Malvinas serán de los ingleses..."

lunes, 29 de junio de 2015

La mirada de los medios europeos sobre el devenir del conflicto Malvinas en el Comité especial de descolonización de la ONU


Las Malvinas: el diálogo y no la militarización

El Comité especial de la ONU sobre la descolonización se reúne esta semana en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York. El Comité, conocido bajo el nombre de C-24, está integrado por representantes de 29 países y trata la situación de 17 territorios dependientes, comprendiendo Gibraltar y las islas Malvinas/F#lklands, dos cuestiones de importancia para España y Argentina, respectivamente.
Con respecto a las islas Malvinas/F#lklands, que están bajo administración británica, es particularmente interesante este año por varias razones.
En primer lugar, la resolución 2065 de las Naciones Unidas, una resolución clave, cumple este año su 50º aniversario. Esta resolución provee elementos esenciales con respecto al reclamo de Argentina. Las Malvinas/F#lklands constituyen una forma de colonialismo que debe llegar a su fin. Además, toma nota de la existencia de un conflicto de soberanía entre Argentina y el Reino Unido. Por último, se invita a los dos países a establecer negociaciones para encontrar una “solución pacífica al problema e informar al Comité especial o a la Asamblea General sobre los resultados correspondientes".
Obviamente, las negociaciones deben ser realizadas teniendo en cuenta los objetivos y las disposiciones de la Carta de las naciones Unidas, de la resolución 1514, sobre el principio de la integridad territorial y los intereses de la población de las islas. En lo que concierne al último punto, conviene recordar que las islas Malvinas fueron ocupadas en 1833 por las fuerzas británicas, que expulsaron a la población local y no les permitieron volver, rompiendo de este modo la integridad territorial de Argentina.
Incluso, los que viven en las islas tienen las características y el modo de vida británico, y no fueron “subyugadas por una potencia colonial”. En consecuencia, el principio de la “autodeterminación” invocado por los británicos no se aplica.
En lo que respecta al estado de las negociaciones, me parece que nada indica que los dos países entrarán en negociaciones en un futuro cercano. Argentina lanzó una campaña, buscando y obteniendo un apoyo en diferentes regiones del mundo, a través, este año, no sólo de resoluciones  y de declaraciones, sino también de peticionantes y de descendientes de los que fueron expulsados. El Reino Unido emprende regularmente acciones de lobby en varios niveles, incluso a nivel científico, enviando peticionantes que harán valer que el principio de autodeterminación debe ser aplicado en su totalidad.
Finalmente, los diarios británicos hablan de una creciente militarización del Atlántico Sur, ante la posibilidad de una agresión argentina. Estos mismos medios acusaron a Argentina de haber comprado equipamientos militares a Rusia y a China. Los expertos en materia de Defensa en Buenos Aires desmintieron firmemente la compra de equipamiento militar y recordaron el compromiso del país a la paz. Además, señalan que los anuncios británicos son parte de la campaña de lobbying llevada adelante por ciertos grupos del Reino Unido que están muy preocupados por los recientes recortes presupuestarios aprobados por el Primer ministro Cameron.
De cualquier manera, e incluso si este anuncio es parte de una guerra dialéctica nacional entre el gobierno y algunos sectores del Reino Unido, la creciente militarización en el Atlántico Sur es muy preocupante.
Al fin de cuentas, los dos Estados deberán entrar en negociaciones: esta situación no puede permanecer ad eternum, en particular mientras la cuestión de las Malvinas/F#lklands siga siendo una cuestión del C-24.

Fuente: Le Huffington Post por Mariana Rodriguez Pareja 29/06/2015
Traducción propia.



Les Malouines: le dialogue, et non la militarisation

Le Comité spécial de l'ONU sur la décolonisation se réunit cette semaine au siège des Nations Unies à New York. Le Comité, connu sous le nom C-24, est composé de représentants de 29 pays et traite de la situation des 17 territoires dépendants, y compris Gibraltar et les Malouines/Falklands, deux questions d'importance pour l'Espagne et l'Argentine, respectivement.
Concernant les îles Malouines/Falklands, qui sont sous administration britannique, cela est particulièrement intéressant cette année pour plusieurs raisons.
Tout d'abord, la résolution 2065 des Nations Unies - une résolution clé - entre dans son 50e anniversaire cette année. Cette résolution fournit des éléments essentiels quant à la demande de l'Argentine. Les Malouines/Falklands constituent une forme de colonialisme qui doit prendre fin. En outre, elle prend note de l'existence d'un conflit de souveraineté entre l'Argentine et le Royaume-Uni. Enfin, elle invite les deux pays à entamer des négociations pour trouver une "solution pacifique au problème et faire rapport au Comité spécial ou à l'Assemblée générale sur les résultats y afférent".
Bien sûr, les négociations doivent être menées en tenant compte des objectifs et des dispositions de la Charte des Nations Unies, de la résolution 1514 - sur le principe de l'intégrité territoriale et les intérêts de la population des îles. En ce qui concerne ce dernier, il convient de rappeler que les îles Malouines étaient occupées en 1833 par les forces britanniques, qui ont expulsé la population locale et ne leur ont pas permis de revenir, brisant ainsi l'intégrité territoriale de l'Argentine.
De même, ceux qui vivent dans les îles possèdent les caractéristiques et le mode de vie britannique, et n'ont pas été «subjugués par une puissance coloniale». Par conséquent, le principe de «l'autodétermination» invoqué par les Britanniques ne s'applique pas.
En ce qui concerne l'état d'avancement des négociations, je crois que rien ne semble indiquer que les deux pays entreront en négociation dans un avenir proche. L'Argentine a lancé une campagne, recherchant et obtenant un soutien dans différentes régions du monde, par le biais, cette année, non seulement de résolutions et de déclarations, mais également de pétitionnaires et de descendants de ceux qui ont été expulsés. Le Royaume-Uni entreprend régulièrement un lobbying a plusieurs niveaux, y compris au niveau scientifique, en envoyant des pétitionnaires qui feront valoir que le principe de l'autodétermination doit être appliqué dans son intégralité.
Enfin, les journaux britanniques font état d'une militarisation croissante dans l'Atlantique Sud, devant la possibilité d'une agression argentine. Ces mêmes médias ont accusé l'Argentine d'avoir acheté des équipements militaires auprès de la Russie et de la Chine. Des experts en matière de défense à Buenos Aires ont fermement démenti que l'Argentine a acheté des équipements et ont rappelé l'engagement du pays à la paix. En outre, ils ont fait valoir que l'annonce britannique fait partie de la campagne de lobbying menée par certains groupes au Royaume-Uni qui sont très préoccupés par la récente coupe budgétaire approuvée par le Premier ministre Cameron.
En tout état de cause, et même si cette annonce fait partie d'un grondement national entre le gouvernement et certains secteurs du Royaume-Uni, la militarisation croissante dans l'Atlantique Sud est très préoccupante.
En fin de compte, les deux États devront entrer en négociation: cette situation ne peut pas rester ad eternum, en particulier alors que la question des Malouines/Falklands reste une question du C-24.

Le Huffington Post par Mariana Rodriguez Pareja 29/06/2015

domingo, 14 de junio de 2015

14 de junio, comienzan otras batallas, entre ellas la cultural y la diplomática, pero también el combate al olvido


En un día aciago para la mayoría de los argentinos desde hace 33 años, como es habitual se realizó un acto en la ciudad de Tigre, provincia de Buenos Aires, en el Museo Naval.
A partir de las 1130 y con la presencia de muchos veteranos, familiares y amigos de la Gesta de Malvinas, se desarrolló un acto que dejó trasuntar muchas emociones, entre ellas la presencia del cofre donde se encuentra la bandera nacional que flameó en el hospital de Puerto Argentino durante la contienda, y que volvió al continente entre las ropas del soldado clase 62 Pablo Bertín, perteneciente al RI 3 “General Belgrano”.
Luego se produjo el traslado de los presentes hacia las costas del río Luján, donde se encontraba el guardacostas de la PNA, el GC-64 Mar del Plata, y como de costumbre se arrojaron 649 rosas rojas al río recordando a nuestros caídos en el conflicto. El cierre del acto llegó con el desfile de varias formaciones, entre ellas la Agrupación de Veteranos de Tigre, personal de Prefectura y Gendarmería,  personal del Escuadrón Fénix y una agrupación de aviación con uniformes de época que rendían homenaje a Teodoro Fels*, precursor de la Aeronáutica argentina, entre otras.


* La historia del conscripto Teodoro Fels: El raid del conscripto Pablo Teodoro Fels, quien a bordo de un Bleriot XI, idéntico al de Jorge Newbery que precedentemente hizo el mismo trayecto, se lanza al cruce del Río de la Plata en la madrugada del 1º de diciembre de 1912 rumbo a Montevideo, donde llegó dos horas después, batiendo el record mundial de vuelo sobre agua. Por esta hazaña, Fels fue felicitado, homenajeado y también sancionado por el ejército, por haber contravenido las reglamentaciones militares. Tras cumplir su arresto, fue ascendido a Cabo.

Mi agradecimiento especial a Nicolás Favier por las fotos y su presencia.

sábado, 13 de junio de 2015

Sobrevivir a un conflicto bélico: cuando el arte de la guerra se combina con el arte del noble juego del rugby


Le ganaron a la guerra: cuando el espíritu del rugby mueve montañas

Esteban Vilgré La Madrid y Juan Casanegra, ex combatientes de Malvinas, cuentan de qué modo el deporte los ayudó a sobrevivir al terror; el estremecedor relato del derribo de un avión argentino

Cuando una moneda en el aire es el límite imaginario entre la vida y la muerte, hay que estar abrigado. De esperanza, de templanza, de valor. En medio, además, de dolor, de angustia, de miedo: no sólo los heroicos salen adelante. El deporte, los valores que transmite, algunas veces ese abrigo contra el horror. Derriba demonios, bombardeos reales desde el espacio, ametralladoras reales del interior. La Guerra de Malvinas, aún hoy, nos atraviesa el alma.
Dos ex combatientes transforman el abismo en un canto de sirenas, con un mensaje desconocido: el espíritu del rugby, sus valores, les salvó el pellejo. En la guerra y en la vida, en la batalla traumática del después. Esteban Vilgré La Madrid, de 54 años, un coronel del Ejército Argentino en actividad, ala en tiempos juveniles de Olivos, lo cuenta con firmeza.
"El rugby me ayudó a adaptarme a las islas. Yo estaba en un cerro, en trincheras, teníamos exigencias físicas muy fuertes. Entonces, recordé aquellos partidos jugando con la lluvia, con el frío; no sentía los dedos de los pies. El rugby me preparó para la guerra. Es un territorio agreste, mucha humedad, llovizna, temperaturas de 20 grados bajo cero, como en el último combate. En los momentos límite, el rugby te enseña a sobreponerte, te hace mirar con optimismo qué hay más allá. Vos te golpeás y te querés levantar, no querés que te saquen de la cancha. En el combate, salvando las distancias, pasa lo mismo: yo, como jefe de una fracción, pensaba en el equipo. No pensaba en mi riesgo, sino en cómo ayudar a mis compañeros, cómo distribuir las tareas. La táctica de la guerra y la del rugby son parecidas", describe.
La palabra es infinitamente mejor que los fusiles. "Me sirvió también para darme cuenta de que no podía permitir que se me murieran más soldados. Me ayudó a impartir órdenes mientras me estaba agotando y no me daba cuenta. Me sirvió para poder asistir a los heridos o ayudar a morir a algún soldado. El espíritu es: «Al compañero no se lo abandona nunca». Y, sobre todo, en el después de la guerra. Nuestro equipo fue (es) un gran equipo", se fortalece.
 Esteban charla al lado de Juan Casanegra, un soldado que creyó que Malvinas iba a ser una aventura. Cuenta su historia, a los 52 años, el mismo que años atrás creaba estrategias y esquivaba muros como medio scrum o inside en SIC y en el combinado de Mar del Plata. Repite: "El rugby me preparó para la guerra. El compañerismo, el trabajo en equipo, ayudar al otro, levantarlo. Bancarse el miedo, soportar los malestares físicos", describe Juan, que derrota su timidez en charlas de este tipo en clubes en los que el try es el rey.
Vilgré La Madrid fue a Malvinas con 21 años, como subteniente en comisión, porque en abril de 1982 cursaba el cuarto y último año de la carrera de oficial del Ejército en el Colegio Militar, lo que según sus camaradas resalta en su desempeño al frente de la Compañía B del Regimiento de Infantería 6, en Monte Tumbledown, durante el último contraataque previo a la rendición. Por esa tarea fue condecorado con la medalla "al esfuerzo y la abnegación". Tuvo 47 personas a cargo. Siete murieron y dos resultaron heridas. Su abuelo y su madre, que tiene 97 años, son británicos.
Tras el belicismo, La Madrid quiso saber qué había sido de sus soldados y, en la medida de sus posibilidades, abrirles su corazón. Fue reconocido en 2007 al ser designado director general del Centro de Estrés Postraumático, creado tres años antes. Jugó en Olivos, por última vez, en la reserva, en 1978. Su padre fue el socio fundador N° 11. Creó la Unión de Rugby Militar, de modo formativo para los soldados, como ocurre en Estados Unidos, Francia e Inglaterra.
Nació en Dolores, en una familia de ocho hermanos (dos varones y seis mujeres). Especialista en remo, suele ser homenajeado en el Buenos Aires Rowing Club. Está casado con Patricia, la novia de su vida; tienen dos hijos. "Me bancó en la guerra. Sobre todo cuando volví. Yo estaba convencido de que me iba a morir. Pero soñaba con casarme y tener hijos. Había señales, signos, de que no iba a volver. Las patrullas británicas, los gritos, el horror de la guerra. Me salvé por centímetros, volé por el aire. Aquellas esquirlas no eran para mí. Me ayudó el valor del rugby, el espíritu de lucha. Es como cuando perdés 50-0 y seguís adelante, por el compromiso que tenés con tus compañeros", susurra, cuando desconfiaba hasta de su propia sombra.
El paso de la vida a la muerte era un riesgo. Casi no había otro final. Su frialdad era tan calculada que en los días que más olfateaba el desenlace se higienizaba en exceso, agua helada sobre las tripas, con locura. "Para que el cuerpo estuviera limpio, sin manchas, cuando lo tomara mi madre ", se encoge.
Su madre inglesa le enseñó a querer la patria. Tiene 92 años. En su hogar se saboreaban tés en tazas con la imagen de la reina y hasta había banderas británicas colgadas en los estantes.
"Pero yo era argentino (lo afirma así, en pasado). Y lo tenía clarísimo. Me enseñó todos los valores, como defender mi bandera, mi patria", asume.

-La muerte te acechaba. ¿Cómo hacías para seguir en pie? ¿Tan decisivo puede ser el deporte en un momento límite?

-Hay momentos en los que te olvidás de todo. Lo único que te mantiene en la trinchera es tu compañero. Nosotros sabíamos que estábamos perdiendo y la seguíamos peleando. Cuando te quedás en un pozo para combatir, se acabó la Patria? y lo único que te sostiene es Dios y el equipo. Y no le podés fallar al equipo. Yo estaba cansado y mi padre me mandó un telegrama desde Tribunales. Me decía: "Esteban, protegé a tu gente, viva la Patria y?". Casi que me despedía? Y yo tomé impulso: no podía fallarles a mis soldados. Era como no fallarle a mi equipo. Tenemos que terminar todos juntos. No podía fallar, aun en el dolor de la derrota. Nadie es dueño exclusivo de la victoria; si el habilidoso logra el try, no es el dueño de la victoria. Hubo ocho bestias que se mataron antes para tener la pelota.

-¿Y el después? ¿Cómo hiciste para seguir?

-Con gran humildad. Nada se consigue solo, ni en la guerra, ni en el rugby, ni en la vida. Te golpeás, te levantás y seguís. El equipo, mi regimiento, siempre tuvo unión.

-Cuando jugás al rugby hoy, ¿pasan por tu cabeza imágenes del combate o de la infancia? ¿Lo relacionás tantos años después?

-Sí. Mi madre me hablaba mucho del fair play, de ser humilde, de jugar limpio. Eso me sirve en la vida, ser honesto, desde siempre. Jugando al rugby, aun con calenturas o golpes, no me enojo. Hasta pido tarjetas para compañeros míos.

Juan Casanegra trabaja en OSDE y en una empresa de fumigación. Brinda charlas en los clubes de rugby, con su experiencia, con los valores del deporte, con el recuerdo del horror. Fue soldado a los 19 años: estuvo en el Grupo de Artillería Antiaérea Gada 601. Antes del conflicto, lo tomó como una aventura: creyó que si duraba poco se iba a salvar de hacer la conscripción.
Jugaba de medio scrum y de inside en el SIC y en Sporting de Mar del Plata, en donde vivió durante la infancia y la juventud. Actuó en el seleccionado local, que disputó encuentros contra los All Blacks, Australia, Italia, entre otros grandes equipos. Su papá, un áspero hooker, también actuó en el SIC y en el seleccionado, todavía sin el nombre Pumas. Está casado con Valeria, su segunda mujer. Tiene cuatro hijos, otros dos "del corazón" y dos nietos. No es hombre de armas llevar: sus días transitan otros campamentos.
Desnuda su mirada con un recuerdo específico. "Hasta el 1° de mayo (1982) yo pensé que estaba de campamento. Pero ese día ocurrió algo fuerte. Vimos caer un avión. Y nos dijeron que los ingleses se volvían, que se había terminado la guerra. No lo podía creer, festejábamos como si fuera una final del mundo. Ingleses cagones, pensábamos. A la noche se produce un terrible bombardeo. No sé lo que pasaba, nunca lo había escuchado en mi vida. La tierra se movía. Ahí me di cuenta de que, en realidad, empezaba todo. Peor: el avión caído era argentino: lo habíamos tirado nosotros. Fue un punto de inflexión. Nosotros festejamos cuando se cayó... Al enterarme, me dio un bajón terrible. A partir de ahí, nos juntamos entre tres o cuatro y empezó el verdadero espíritu de equipo. Fuimos para adelante, como en el rugby. Cuando no tenés fuerzas, tackleás igual. Correr, luchar, el rugby te da energías de donde no tenés", se sobrepone después del intenso monólogo.

-¿Sentís que dejaste un legado? ¿Sos una referencia para las nuevas generaciones?

-Yo no soy un héroe. Cuando nos rendimos, yo estuve feliz: iba a volver a mi casa. Cuando pisé casa, no se habló más de Malvinas hasta 2004, más o menos, y yo me sentía sapo de otro pozo, tenía algo guardado. El rugby me hizo olvidar, me curó. Volví y jugué el Torneo Argentino con el seleccionado de Mar del Plata contra Buenos Aires. A los 30 días de volver de la guerra, entré en la cancha. Parecía que venía de Biafra. Era un esqueleto. Ese día, yo pensé: "Si saco adelante este partido, curo mis heridas y salgo a pelearle a la vida con lo poco que tengo". Fue así. Nos ganaron por 30 puntos, a los cinco minutos estaba todo acalambrado. Pero lo terminé. Le puse el alma, el corazón. Hubo 13 combatientes que jugaron ese día. Ese partido me salvó la vida.

-¿Con el espíritu del rugby se puede evitar, de algún modo, el miedo en situaciones extremas?

-El cagazo que yo tenía por los bombazos era tremendo. Mi viejo me dijo: "El verdadero valiente es la persona que actúa con miedo, si no sería un loco". No me da vergüenza tener miedo. Me sirvió en la guerra, en el rugby, en la vida. Viene un pilar a toda carrera y me da miedo? y sin embargo, trato de tirarlo para atrás. Los sufrimientos más grandes que tuve fueron posteriores a la guerra. Con hechos familiares, con mi hija? Esto me forjó para estar de pie. Malvinas me hizo bien porque no traicioné mis principios. Pero los valores, antes que en el rugby, empezaron en mi casa. Yo rezaba 40 rosarios por guardia y eso me traía paz y me sacó adelante.
Cita a Martín Bourdieu. "Me salvó del abismo", le agradece a otro ex combatiente y psiquiatra. Hombro, oído y abrazo, si es necesario, para las víctimas silenciosas, el amigo y el brazo psicológico de Vilgré La Madrid. Curan las heridas del olvido. Juan lo recuerda ahora, cuando espía otra página del pasado. Puntual, detallada.
"Yo siempre pensé en salvarme. Lo presentía. Tanto es así que al más pesimista, que decía todos los días «hoy nos vamos a morir, hoy nos vamos a morir», quería cagarlo a trompadas. ¿Y podés creer? Dios se lo llevó. De mi grupo, a él solo. Días después, llamaron a casa y le dieron el pésame a mi mamá. Y cortaron. Pensá que en esa época nadie sabía nada. Mamá ni se inmutó. "No le creo, el nene va a volver", decía. El nene, aquel soldado, es Juan, un hombre con cicatrices. Con lágrimas escondidas.
Esteban, el coronel, es un hombre apasionado. Siente la vida como una estrategia maravillosa, aun en la tragedia. "Los ingleses también tenían muchos rugbiers. Y a ellos les sirvió como modo de empuje. Lo charlé con varios de ellos, el verdadero soldado no siente odio. En el rugby pasa lo mismo: si vos vas ganando por mucho y aflojás, es una falta de respeto al adversario. El fair play es básico en ambos casos. Te cuento una anécdota del combate de Monte Tumbledown. El capitán Spicer, el jefe de operaciones, avanza con el cabo Ian Morton. De pronto, cae herido por nuestros embates y Spicer lo cubre, como si se tratara de un forward que cuida la pelota, pero en este caso era la propia vida. Y una vez que pasa la ráfaga, lo pone a cubierto y sigue liderando el combate. Lo vi, era un líder de los forwards. Y yo tenía que pensar qué debían hacer mis pilares en ese momento?", se entusiasma. Tal vez no recuerda qué hicieron los pilares en ese momento. Hoy, seguro, lo ven y lo abrazan. El rugby se transmite por generaciones, en el oro y en el barro. Y en el dolor, descubre esperanza.

Fuente: La Nación por Ariel Ruya 12 de junio de 2015

miércoles, 10 de junio de 2015

1829 - 10 de junio - 2015 Día de la afirmación de los derechos argentinos sobre las islas Malvinas, islas Georgias del Sur y Sandwich del Sur, y los espacios marítimos circundantes


Todos los 10 de junio, el país conmemora la fecha de la creación, en 1829, de la Comandancia Política y Militar de las Islas Malvinas y las adyacentes al Cabo de Hornos por parte del Gobierno de la provincia de Buenos Aires.
En ese año se procede al establecimiento de las estructuras jurídicas y administrativas, fomentando el desarrollo de las actividades comerciales, el establecimiento de población y una oficina administrativa local, esto último a través de un decreto de la provincia de Buenos Aires estableciendo la Comandancia Cívica Militar de Malvinas, a cuyo frente fue designado Luis Vernet.

lunes, 25 de mayo de 2015

1810 - 25 de mayo - 2015 Una nueva fecha patria atravesada por el abyecto uso político de los valores sanmartinianos


"Por inclinación y principios, amo el gobierno republicano y nadie, nadie lo es más que yo”

“Sacrificaría mi existencia antes de echar una mancha sobre mi vida pública que se pudiera interpretar por ambición”

“La seguridad individual del ciudadano y la de su propiedad deben constituir una de las bases de todo buen gobierno”

“El lujo y las comodidades deben avergonzarnos como un crimen de traición a la patria"


sábado, 16 de mayo de 2015

16 de mayo de 1982 La abnegada marina mercante argentina es atacada sucesivamente por aviones británicos

El 16 de mayo de 1982 aviones Sea Harrier británicos atacan a barcos de la marina mercante argentina, como consecuencia de estos ataques resultan alcanzados los buques "Río Carcarañá" y "Bahía Buen Suceso".

El "Río Carcarañá", de 157 metros de eslora, 10.430 toneladas de desplazamiento, una velocidad de 17 nudos y perteneciente a ELMA, es atacado con bombas que no hacen blanco y luego ametrallado con los cañones de 30mm por dos Sea Harrier mientras se encontraba en el fondeadero de Puerto Rey (isla Soledad) el día 16 de mayo, causando daños en su superestructura y en la obra viva del casco.


El buque "Bahía Buen Suceso", de 102,5 metros de eslora, 5.300 toneladas de desplazamiento, una velocidad de 14,6 nudos y perteneciente al Servicio de Transportes Navales de la ARA, es atacado por dos aviones Sea Harrier mientras estaba atracado en Bahía Zorro/Fox Bay (isla Gran Malvina) el día 16 de Mayo, causando daños en su superestructura.


Post previo con detalles del ataque al buque Río Carcarañá: 
http://malvinasdata.blogspot.com.ar/2010/08/testimonios-en-primera-persona-puerto.html

viernes, 1 de mayo de 2015

1982 - 01 de Mayo - 2015 33º aniversario del bautismo de fuego de la Fuerza Aérea Argentina


El bautismo de fuego de la FAA, la primera incursión

A las 0745 despegaron de Río Grande, provincia de Tierra del Fuego, dos Mirage-5 Dagger, indicativo "Toro" armados con misiles Shaffrir.
Pilotos: capitán Carlos Moreno, teniente Ricardo Volponi.
Los cazas argentinos, sin llegar a entrar en combate, apoyados por la Estación de Interceptación del CIC Malvinas, evolucionaron en contacto con dos Sea Harrier del portaaviones HMS Invincible.
La escuadrilla Toro aterrizó de regreso en Río Grande a las 0945.

Balance del día, donde se concretaron 58 salidas de combate:

3 aviones derribados. 2 tripulantes fallecidos, 1 recuperado.
1 avión derribado por la artillería propia, piloto fallecido.
2 aviones regresaron por inconvenientes técnicos.
5 aviones regresaron por ser interceptados.

En este día ofrendaron su vida al servicio de la patria:

Capitán Gustavo Argentino García Cuerva
Primer Teniente Mario Hipólito González
Primer Teniente José Leónidas Ardiles
Teniente Daniel Antonio Jukic
Teniente Eduardo Jorge Raúl de Ibañez
Cabo Principal Mario Duarte
Cabo Principal Juan Antonio Rodriguez
Cabo Primero Miguel Angel Carrizo
Cabo Primero José Alberto Maldonado
Cabo Primero José Luis Peralta
Cabo Primero Agustín Hugo Montaño
Cabo Primero Andrés Luis Brasich
Soldado Clase 62 Guillermo Ubaldo García
Soldado Clase 62 Héctor Ramón Bordón

Fuente: FAA

lunes, 6 de abril de 2015

Semblanzas de nuestros héroes: la historia épica del cabo Roberto Baruzzo relatada por Nicolás Kasanzew


La silenciada proeza del cabo Baruzzo

De todos los suboficiales de Ejército que estuvieron en Malvinas, solo dos recibieron la máxima distinción a que puede aspirar un hombre de armas argentino: la Cruz al Heroico Valor en Combate.
Uno, el sargento primero Mateo Sbert, muerto en el combate de Top Malo House. El otro, se trata del cabo Roberto Baruzzo del Regimiento 12 de Infantería de Mercedes.
Su unidad había sido ubicada primero en el Monte Kent, para después ser enviada a Darwin. Pero una sección compuesta mayormente de personal de cuadros, con Baruzzo incluido, se quedó en la zona, al mando del teniente primero Gorriti.
En los días previos al ataque contra Monte Longdon, los bombardeos ingleses sobre esa área se habían intensificado. El mismo Baruzzo fue herido en la mano por una esquirla. En una de las noches, el cabo oyó gritos desgarradores. A pesar del cañoneo, salió de su pozo de zorro y encontró a un soldado con la pierna destrozada por el fuego naval enemigo. Sin titubear, dejó su fusil y cargó al herido hasta el puesto de enfermería, tratando de evitar que se desangrara.
Lo peor aún estaba por venir.
En la noche del 10 al 11 de junio, estuve observando desde Puerto Argentino el espectáculo fantasmagórico que ofrecía la ofensiva británica. En medio de un estruendo ensordecedor, los montes aledaños eran cruzados por una miríada de proyectiles trazantes e intermitentemente iluminados por bengalas. Se me estremecía el alma de imaginar que allí, en esos momentos, estaban matando y muriendo muchos bravos soldados argentinos.
Allí, en medio del fragor, la sección de Baruzzo ya se había replegado hacia el Monte Harriet, sobre el cual los ingleses estaban realizando una acción envolvente. Varios grupos de soldados del 12 y del Regimiento 4 quedaron aislados. El teniente primero Jorge Echeverría, un oficial de Inteligencia de esta última unidad, los agrupa y encabeza la resistencia, Baruzzo se suma a ellos y ve a al oficial parapetado detrás de una roca, disparando su FAL.
Baruzzo despoja a uno de los caídos británicos de su visor nocturno. “Ahora la diferencia en recursos ya no será tan despareja”, piensa. Con el visor va ubicando las cabezas de los ingleses que asoman detrás de las rocas, y tanto Baruzzo, como su jefe afinan la puntería. Los soldados de Su Majestad, por su parte, los rocían de plomo e insultos.
Las trazantes pegan a centímetros del cuerpo del oficial, hasta que finalmente este es herido en la pierna y cae en un claro, ya fuera de la protección de la roca. Cuando Baruzzo se le quiere acercar, un inglés surge de la oscuridad y le tira al cabo. Yerra el primer disparo, aunque la bala pega muy cerca, pero antes de que pueda efectuar el segundo, Echeverría, disparando desde el suelo, lo abate. Otro inglés le tira a Echeverría, pero Baruzzo lo mata de un certero disparo. Cerca de ellos, el conscripto Gorosito pelea como un león. Los adversarios están a apenas siete u ocho metros uno del otro y sólo pueden verse las siluetas en los breves momentos en que alguna bengala ilumina la zona.
Echeverría está sangrando profusamente: tiene tres balazos en la pierna. El joven cabo – de apenas 22 años – con el cordón de la chaquetilla del oficial, le hace un torniquete en el muslo. La pierna de Echeverría parece teñida de negro y también luce negra la nieve a su alrededor. El teniente primero dice empero que no siente nada, solo frío. Baruzzo trata de moverlo. Echeverría se levanta y empiezan a caminar por un desfiladero, mientras a su alrededor siguen impactando las trazantes. De repente, de atrás de un peñasco, entre la neblina y las bengalas, surge la silueta de un inglés, quien dispara, y le da de lleno a Echeverría. Baruzzo contesta el fuego y el atacante se desploma muerto.
Esta vez Echeverría había sido herido en el hombro y el brazo: una sola bala le causó dos orificios de entrada y dos de salida. EL teniente primero cae boca abajo y Baruzzo ve que le está brotando sangre por el cuello. “¡Se me está desangrando!”, se desespera el cabo.
Aún hoy, el suboficial no puede hablar de su jefe sin emocionarse:
“Él es uno de mis más grandes orgullos. Un hombre de un coraje impresionante. Allí, con cinco heridas de bala, estaba íntegro, tenía una tranquilidad increíble, una gran paz. Con total naturalidad, me ordenó que yo me retirara, que lo dejara morir allí, que salvara mi vida. Me eché a llorar. ¿Cómo iba a hacer eso? ¡Yo no soy de abandonar! ¡Y encima a este hombre, que era mi ejemplo de valentía! Tenía conmigo intacta la petaquita de whisky que la superioridad nos había dado junto a un cigarrillo; es que yo no bebo ni fumo. Y le di de tomar. “Eso si que está bueno¨, me comentó. En cierto momento, no me hablaba más, había perdido el conocimiento. La forma en que sangraba, era una guarangada. Lo cubrí, lo agarré de la chaquetilla y empecé a arrastrarlo”,
Súbitamente, Baruzzo se vio rodeado por una sección de Royal Marines del Batallón 42. Sin amilanarse, desenvainó su cuchillo de combate, pero uno de los ingleses con el caño de su fusil le pegó un ligero golpe en la mano, como señalándole que ya todo había terminado. Baruzzo, cubierto de pies a cabeza con la sangre de Echeverría, dejó caer el arma, y el mismo soldado enemigo lo abrazó con fuerza, fraternalmente. “Eran unos señores”, me comenta el cabo.
Al amanecer, al ver que no tenía heridas graves, sus captores le ordenaron que, con otros argentinos, se dedicara a recoger heridos y muertos. “Yo personalmente junté 5 o 6 cadáveres enemigos”, me cuenta Baruzzo. “¡Pero en internet los ingleses dicen que en ese combate sólo tuvieron una baja!”
Echeverría fue helitransportado por los británicos al buque hospital “Uganda”, sobrevivió, recibió del Ejército Argentino la medalla al Valor en Combate y hoy vive con su mujer y dos hijas en Tucumán (la menor tenía dos años en 1982).
Baruzzo también tiene dos hijas, a las que bautizó Malvina Soledad y Mariana Noemí, y vive en su Corrientes natal. En su pago chico ha tenido un par de halagos que merecía: hay una calle con su nombre y hasta le fue erigido un busto en vida. Pero aún así, nadie repara en su existencia, ni conoce su proeza.
Poco después de la guerra, el 15 de noviembre de 1982, Baruzzo recibió una carta del teniente primero, donde este le agradece su “resolución generosa y desinteresada, su sentido del deber hasta el final, cuando otros pensaron en su seguridad personal. Toda esa valentía de los “changos”, son suficiente motivo para encontrar a Dios y agradecerle esos últimos momentos. Pero, así Él lo decidió, guardándome esta vida que Usted supo alentar con sus auxilios”.
El oficial le cuenta que lo ha propuesto para la máxima condecoración al valor y le manifiesta su “alegría de haber encontrado un joven suboficial que definió el carácter y el temple de aquellos que forman Nuestro Glorioso Ejercito, y de los cuales tanto necesitamos”.
Personalmente, Baruzzo volvió a encontrarse con Echeverría recién 24 años después de aquella terrible noche. Ambos lloraron, el oficial le mostró sus heridas, dijo que el cabo había sido su ángel de la guardia, y le regaló una plaquetita, con la inscripción: “Estos últimos 24 años de mi vida testimonian tu valentía”. También le contó que en el buque-hospital los médicos británicos dejaron que le siguiera manando sangre un buen rato, para que así se lavara el fósforo de las balas trazantes.
“You have very good soldiers” (“Usted tiene muy buenos soldados”), le espetaron los militares ingleses al ensangrentado teniente primero.
Un reconocimiento que la sociedad argentina, en pleno, aún le debe a Echeverría, a Baruzzo, a Gorosito, a Pinzos y a tantos otros callados y acallados héroes de Malvinas.

Fuente: Nicolás Kasanzew

jueves, 2 de abril de 2015

1982 - 2 de abril - 2015 Se cumple el 33º aniversario de la operación "Rosario" que culminó exitosamente con la recuperación de nuestras islas Malvinas


1982 - 2 de abril - 2015 33º aniversario de la operación “Rosario”

Hoy en Argentina conmemoramos el 33º aniversario de la recuperación de las islas Malvinas, el 2 de abril de 1982, cortando de esta manera 149 años de usurpación británica.
Con el paso del tiempo, el recuerdo de esta fecha se dirigió hacia el reconocimiento de nuestros veteranos, esos jóvenes de 19 o 20 años que se batieron con honor y coraje frente al ejército británico.
En la guerra murieron 649 hombres, lamentablemente con el paso de los años muchos de los ex combatientes se suicidaron, por la desidia de un Estado que no supo acompañarlos.
Para los soldados que volvieron y para aquellos que custodian nuestras islas y sus familiares mi reconocimiento.


(Comandos de la infantería de marina argentina, aquí el cabo Batista, durante la recuperación de las islas)

lunes, 9 de febrero de 2015

Proyecto de Veteranos de Malvinas para transformar al submarino ARA San Luis en museo marplatense


Buscan convertir en museo un submarino que estuvo en la Guerra de Malvinas 

Se trata del ARA San Luis, un submarino que cumplió un rol fundamental en el conflicto bélico. Sería colocado junto al Museo de la Fuerza de Submarinos, sobre la escollera norte.

Un grupo de veteranos de la Guerra de Malvinas busca conseguir el traslado del submarino ARA San Luis desde Buenos Aires hacia Mar del Plata, para convertirlo en museo. La nave sería colocada en la escollera norte, junto al Museo de la Fuerza de Submarinos.
En diálogo con 0223, el encargado de Relaciones Institucionales de la Base Naval de Mar del Plata, Oscar Filippi, explicó que "el ARA San Luis es un submarino alemán que fue construido en 1974 y fue traído al país en 1977 junto al ARA Salta, en plena crisis por el Canal de Beagle con Chile".
El submarino se mantuvo en servicio hasta 1989 y luego a la espera de sus reparaciones y modernización en Buenos Aries. En 1997 se dispuso su retiro definitivo, considerando en el Decreto del Poder Ejecutivo Nacional Nº 364/97, su venta o el empleo como museo por su valor histórico.
En el 2007 se creó la Asociación Museo Histórico Submarino San Luis. Este agrupación está conformada por submarinistas de todas las épocas y fundamentalmente por la última dotación de veteranos de guerra que lo tripularon en 1982, en las Islas Malvinas.
Esta asociación tiene como objetivo fundamental la recuperación y puesta en valor del submarino San Luis como buque museo, para contribuir a la memoria permanente de las acciones llevadas a cabo en el conflicto bélico por la recuperación y defensa de nuestras Islas Malvinas.
Los veteranos han realizado gestiones ante el Ministerio de Defensa de la Nación y la Armada Argentina, así como también en organismos provinciales y locales. "Todos se han mostrado interesados en la concreción del proyecto", detalló Filippi.
Actualmente el submarino se encuentra en el Astillero Cinar de Buenos Aires y están manejando dos opciones para traerlo a la ciudad. Lo cortarían en secciones para trasladarlo por tierra o lo remolcarían directamente por agua.
"La idea es armar el submarino por completo y que la gente pueda caminar por adentro, de proa a popa, y conozca lo que es la sala de torpedos y la sala de comandos", informó el encargado de Relaciones Institucionales de la Base Naval. 



Fuente: Redacción 0223 publicado el 08/02/2015

domingo, 25 de enero de 2015

Muestra audiovisual "La actuación en Malvinas de la Fuerza Aérea Argentina" en la ciudad de Cosquín, provincia de Córdoba


Se invita a toda la comunidad a la presentación audiovisual de la actuación en Malvinas de la FAA.
La muestra será exhibida en el Hotel Costanera de la ciudad de Cosquín a partir del martes 27 de enero hasta el domingo 01 de febrero.
Se podrá visitar de 10 a 13 y de 18 a 21 horas todos los días y la entrada es libre y gratuita.
Contará con la presencia de destacados veteranos de Malvinas, entre ellos el Comodoro Pablo Carballo, el Comodoro Marcelo Conte y el Comodoro Eduardo Spadano entre otros.
La inauguración se llevará a cabo el día martes 27 de enero a las 11 horas.


Hotel Colonia Costanera, avenida Belgrano y Urquiza, Cosquín, provincia de Córdoba. 

domingo, 19 de octubre de 2014

1914 - 19 de octubre - 2014 Centenario del fallecimiento del General Julio Argentino Roca, uno de los próceres que proyectó una Argentina grande

Julio Argentino Roca y el reclamo sobre las islas Malvinas

En 1884, durante la presidencia de Julio Argentino Roca, la Argentina reanuda el ciclo de reclamos a Gran Bretaña. Este nuevo ciclo dura cuatro años. Esta vez junto con la protesta se introdujo la propuesta de resolver el tema de la soberanía recurriendo a un arbitraje. El 30 de mayo, el ministro de relaciones exteriores, Francisco J. Ortiz, informa al representante británico en Buenos Aires que su gobierno estaba "delimitando" sus territorios, por lo que intentaría actualizar el reclamo por las Islas Malvinas. Creía que la cuestión podía ser fácilmente resuelta por un arbitraje. Agregaba también que habiendo Gran Bretaña mostrado tan buen ejemplo al mundo al aceptar el principio de arbitraje, el gobierno argentino de antemano podía apelar al gobierno de Su Majestad "para que diera a esta proposición su más justa consideración". El 28 de julio, el Foreign Office envió una nota al gobierno argentino reiterando la terminante posición británica de no permitir ninguna discusión sobre sus derechos a las islas.
Sin embargo, hacia fin de ese año un hecho provoca la reacción británica. El 15 de diciembre, los periódicos de Buenos Aires publican la noticia de que el Instituto Geográfico Argentino publicaría un mapa de la República Argentina que incluiría a las Malvinas. Cuatro días más tarde, el ministro de relaciones exteriores contestó la nota que el ministro inglés en Buenos Aires, Edmund Monson, había enviado aquel mismo día 15. En ésta, el embajador preguntaba si el mapa de la República que preparaba el Instituto Geográfico incluyendo a las Malvinas como territorio argentino era considerado oficial. La respuesta del día 19 sostenía que cualquiera fuera la naturaleza del mapa, no alteraba el estado de la cuestión que debía ser considerada igual como había quedado en 1843.
El 24 de diciembre, ante un nuevo requerimiento del enviado inglés, Ortiz le respondió que "un mapa ni quita ni otorga derechos".
Sin embargo, y por toda respuesta, el 31 de diciembre el enviado Monson presenta una protesta formal en nombre de su gobierno por la inclusión de las Malvinas en un mapa de la República.